El ministro español de Defensa, Pedro Morenés, dijo hoy que España está dispuesta a participar en una intervención en Mali, pero puntualizó que no será "inmediata" ni "unilateral" y que sólo como "último recurso" tendría un carácter militar.
Morenés hizo estas declaraciones después de reunirse en Berlín con su homólogo alemán, Thomas de Maiziére, con quien abordó, entre otras cuestiones, la "preocupación común" por la situación en el Sahel, dominado en la actualidad por grupos terroristas islamistas.
"España no va a intervenir unilateralmente en Mali", recalcó el ministro, y agregó que España quiere "hacer frente" a la creciente inestabilidad en la zona "de la forma más multilateral posible", junto a sus socios europeos y estadounidenses, y también con el apoyo de la Unión Africana.
La palabras de Morenés coincidieron con las del ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo, que indicó en Madrid que el Gobierno español está dispuesto a prestar ayuda, en coordinación con la Unión Europea (UE), a la misión militar que varios países africanos preparan en el norte de Mali.
Morenés explicó asimismo que el objetivo de una intervención sería "impedir una situación muy complicada" en el Sahel, el cinturón que bordea el sur del Sahara y atraviesa Senegal, Mauritania, Malí, Argelia, Níger, Chad, los dos Sudán y Eritrea, y que la zona no se convierta en un "refugio" de terroristas y delincuentes.
El ministro español de Defensa y De Maiziére estudiaron en su reunión de hoy sus "opciones" en la región, después de que España repatriase a sus cooperantes en la zona ante el creciente riesgo de secuestros de extranjeros.
Esta primera reunión bilateral que ha mantenido Morenés en Alemania y que sigue a su encuentro de la semana pasada con el secretario estadounidense de Defensa, Leon Panetta, se centró en las "políticas conjuntas" en áreas geográficas de mutua preocupación, en donde destacó Afganistán y Siria además de Mali, y en "aspectos industriales relevantes".
En este segundo epígrafe se enmarca la puja entre la empresa alemana Krauss-Maffei-Wegmann y la española Dynamic/Santa Bárbara por un pedido de tanques de Arabia Saudí que podría ascender a 10.000 millones de euros, según medios alemanes.
A este respecto, Morenes señaló que tanto el Gobierno de Alemania como el de España tienen "legítimos intereses" al defender las opciones de las empresas de sus respectivos países y rechazó alusiones a la falta de democracia y libertades en Arabia Saudí.
"No voy a entrar a analizar el régimen político de Arabia Saudí. España apoya a sus empresas", aseguró, para subrayar de seguido: "Todos estamos intentando ayudar a nuestra industria"
No obstante, Morenés tildó de "prematura" gran parte de la discusión en torno al contrato saudí, porque hasta el momento no ha presentado una oferta de compra formal.
"Esperamos una posición conjunta (de Madrid y Berlín) cuando el Gobierno de Arabia Saudí formalice su oferta", apuntó el ministro, que agregó que hasta ahora sólo se han producido "movimientos" en los ámbitos empresarial y político.
Al ser preguntado sobre la cuestión ética tras el pedido de Riad, Morenés señaló que juzgar políticamente al régimen saudí es algo "complicado", porque cada país tiene "su manera de establecer el bienestar de su población".
Además, indicó que los tanques "no son para reprimir manifestaciones", como se ha sugerido en medios alemanes.
SECUESTRO "INMINENTE"
El ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha asegurado que el Gobierno tenía información de que iba a haber un secuestro "inminente" de cooperantes en los campamentos saharauis, por lo que se tomó la decisión de repatriarlos de forma "voluntaria".
"Sabíamos que se iba a producir ese secuestro. Los indicios que tenemos son ciertos e inminentes", ha afirmado el ministro al ser preguntado por las quejas de los colectivos prosaharauis por la decisión del Ejecutivo de evacuarlos de la zona sin darles explicaciones.
El titular de Exteriores ha hecho estas declaraciones a los periodistas en el Palacio de Santa Cruz tras firmar un acuerdo de colaboración con el presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo.
García-Margallo ha hecho hincapié en que los datos recabados de los servicios de inteligencia españoles y de otros países apuntaban a un rapto a cargo de grupos terroristas, similar al que sufrieron durante nueve meses los cooperantes Enric Gonyalons y Ainhoa Fernández.
"La obligación del Gobierno es garantizar la seguridad de los ciudadanos dentro y fuera de España", ha aseverado.
Sobre el anuncio de que una veintena de voluntarios viajarán la próxima semana al Sáhara contraviniendo el consejo del Exteriores, el ministro les ha advertido: "Pueden volver si quieren, pero tienen que saber que cualquier cosa que les pase les afectaré a ellos y a todos los españoles".