Internacional
04-01-2007
La situación en Cisjordania se recrudeció con nuevas incursiones del Ejército israelí, que entró en la ciudad de Ramala matando a cuatro palestinos e hiriendo a otros 25, mientras en la franja de Gaza continúan los enfrentamientos entre partidarios de Al Fatá y Hamás, que se han cobrado la vida de cinco personas y han causado heridas a otras 35, ocho de ellas menores.
En Ramala, cuatro palestinos murieron y otros 25 resultaron heridos en los enfrentamientos con soldados israelíes durante una incursión de estos en el centro de Ramala (Cisjordania), según informaron fuentes palestinas citadas por la agencia Middle East Media Center (MEMC), que precisaron que tres de los heridos se encuentran graves.
Según estas fuentes, las fuerzas israelíes acompañadas por excavadoras y vehículos blindados y apoyadas por helicópteros, irrumpieron en el centro de Ramala, realizando disparos y lanzando gases lacrimógenos para dispersar a los habitantes. A continuación, según el relato de la agencia palestina, rodearon un edificio en el que se escondía presuntamente un palestino buscado.
Inmediatamente, milicianos palestinos, junto con algunos jóvenes que lanzaron piedras, se enfrentaron con los soldados israelíes que tomaron posiciones en la plaza central Manara, provocando importantes daños. Las excavadoras también provocaron daños en los vehículos aparcados.
Poco después de que el Ejército israelí, que dijo haber llevado a cabo una operación de arresto rutinaria, miles de habitantes se echaron a las calles en protesta por lo ocurrido. Según el Ejército, el objetivo de la operación era un alto dirigente de las Brigadas de los Mártires de Al Aqsa, brazo armado de Al Fatá, el movimiento del presidente palestino, Mahmud Abbas. Fuentes palestinas indicaron que el objetivo de la operación resultó herido pero no fue detenido.
Entre los heridos, según MEMC, figura Fadi al Arouri, un periodista que trabaja para la agencia local Maan y que resultó herido en la cabeza por los soldados israelíes.
Poco después de producirse esta operación, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, condenó duramente la incursión, afirmando que estos actos son "prueba que los llamamientos israelíes a la paz y la seguridad son falsos".
La invasión se produce dos semanas después de que Abbas se reuniera con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, quien había prometido un paquete de medidas para rebajar las restricciones sobre los palestinos y la tensión.
En un comunicado por escrito Abbas pidió a la comunidad internacional que controle a Israel. "La continua agresión sólo llevará a la destrucción de todos los esfuerzos enfocados a la consecución de la paz", dijo Abbas.
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