El presidente del Banco Central Europeo
(BCE), Mario Draghi, ha destacado que las medidas adoptadas en la
eurozona a lo largo de 2012 han permitido reducir las "nube más negras"
que se cernían sobre la eurozona, aunque ha instado a continuar con
"perseverancia", "ambición" y "paciencia" con los progresos realizados
en la unión monetaria en el último año para mantener la confianza.
"Debido a las acciones decididas de los gobiernos de la eurozona y
las instituciones europeas, el año 2012 resultó ser muy diferente de lo
que se preveía. Las nubes más negras sobre la zona euro han disminuido.
Los países renovaron su compromiso con las reformas. La eurozona dio
pasos adelante en su gobernanza común", destacó Draghi en un discurso en
la Cámara de Comercio e Industria de Fráncfort.
En este escenario, el presidente del BCE subrayó que 2013 comienza con "más confianza"
de la que había hace un año, que está construida en gran medida en los
avances que todos (gobiernos, parlamentos, la Unión Europea y el Banco
Central Europeo) han sido capaces de hacer durante 2012.
Sin embargo, también advirtió de que esta confianza están
sostenida principalmente sobre las expectativas de que este progreso
persistirá, por lo que instó a centrarse en tres aspectos este nuevo
año: "la perseverancia, una continuada ambición y la paciencia".
En concreto, Draghi señaló que, pese a los buenos progresos hasta
la fecha que demuestran que se está llevando a cabo el ajustes, los
esfuerzos reformistas deben ser "sostenidos". "El ajuste es por naturaleza difícil y permanecerá durante un tiempo con nosotros", advirtió.
En este sentido, recalcó que los políticos y sus ciudadanos deben
perseverar, especialmente en las reformas para mejorar la
competitividad, necesaria para mantener el crecimiento. Además, advirtió
de que deben alejarse de la deuda financiera, ya que no es posible un
crecimiento sostenido ni justicia social basados en la acumulación
permanente de deuda.
Asimismo, incidió en que la relativa calma en los mercados
financieros no debe llevar a una reducción de las ambiciones para
arreglar los fallos estructurales en la gobernanza de la eurozona y
remarcó que, después los muchos avances realizados a la hora de crear
nuevas reglas e instituciones, este año debe centrarse en su
implementación.
En tercer lugar, Draghi reclamó paciencia y reconoció es "muy consciente" de que en los países con procesos de ajuste la situación económica personal puede ser "muy difícil", aunque añadió que "simplemente no hay alternativa a la vía de las reformas".
Por ello, instó a que se mantenga el consenso social ante las reformas, que "no se adoptan para agradar a Bruselas, Fráncfort o Washington", sino por el propio interés de las economías afectadas y del conjunto de la zona euro. "Harán que las economías funcionen mejor, de forma más eficiente y, sí, de forma más justa", apostilló.