El Consejo de Ministros aprobará
previsiblemente este viernes la la ley para mejorar el funcionamiento de
la cadena alimentaria, sin modificaciones "sustanciales" respecto al
anteproyecto y con la intención de que pueda estar vigente el próximo
trimestre, según han informado a Europa Press en fuentes del sector.
De esta forma, el Ministerio de Agricultura mantiene su apuesta
por esta norma, que aumentará la eficacia y competitividad del sector
agroalimentario y reducirá el desequilibrio en las relaciones
comerciales entre los diferentes operadores de la cadena de valor.
"La intención del Ministerio es, en principio, mantener en esencia
el espíritu del texto inicial por lo que la futura norma será similar a
lo que se había propuesto", han afirmado las mismas fuentes.
La futura ley, según han explicado las mismas fuentes, recogerá
previsiblemente algunas observaciones realizadas por la Comisión
Nacional de Competencia (CNC) y alegaciones del sector agrario, al
tiempo que modificará puntos que, en algunos casos, estaban previstos
cambiar desde la redacción del anteproyecto.
En principio, el departamento de Arias Cañete mantendrá con toda
probabilidad las infracciones que contemplaba el anteproyecto, que
recoge multas de entre 3.000 euros y un millón de euros a cualquier
eslabón de la cadena alimentaria, agricultores, industria y
distribución, que cometan prácticas abusivas en el sector alimentario.
Tras conocer el anteproyecto, el organismo dependiente del
Ministerio de Economía consideró que se debería "reconsiderar parte del
contenido" del anteproyecto y avisaba del "elevado riesgo de ruptura de
unidad de mercado".
En concreto, la CNC señaló que el sistema de infracciones
administrativas y el régimen sancionador propuesto en este anteproyecto
generaría "un elevado riesgo de ruptura de la unidad de mercado, al
posibilitar la aplicación incoherente del régimen dependiendo
territorial de referencia".
Entre los aspectos que recoge el anteproyecto de la futura norma
se contempla un modelo mixto de regulación y autorregulación de las
relaciones comerciales entre los agentes de la cadena alimentaria; la
obligación de formalizar por escrito los contratos, cuyos elementos
esenciales serán pactados por las partes y la prohibición de
determinadas prácticas comerciales, como los pagos comerciales no
previstos.
Asimismo, se establece un control administrativo, otorgando
potestad sancionadora al Ministerio de Agricultura, al tiempo que se
crea el Código de Buenas Prácticas Mercantiles en la contratación
alimentaria que impulsarían el Ministerio y las organizaciones y
asociaciones representativas de la producción, transformación e
industria.