El secretario general del PSOE, Alfredo
Pérez Rubalcaba, ha propuesto este domingo la prohibición de donaciones
de empresas a los partidos políticos y que la Audiencia Nacional juzgue
los delitos relacionados con la corrupción política.
El secretario general del PSOE ha hecho estas propuestas durante
su discurso de clausura del VII Congreso del Partido de los Socialistas
de Euskadi, celebrado en el Palacio Euskalduna de Bilbao, donde ha
planteado un conjunto de medidas "que ataquen el fenómeno de la
corrupción tanto para impedir que ocurra como para asegurar su sanción
ejemplar y rápida".
Rubalcaba ha instado a la creación de una Oficina Anticorrupción
que vigile el comportamiento de los responsables públicos y de los
funcionarios públicos de ministerios, organismos y empresas públicas,
con competencias también en el ámbito de las corporaciones locales.
Además, el líder socialista contempla la posibilidad de que las
empresas que aparezcan implicadas en un supuesto caso de corrupción
política sean inhabilitadas para contratar con cualquier administración,
organismo o empresa públicos por el tiempo que dure la condena de los
responsables.
"La corrupción hay que prevenirla, cuando un responsable público
tiene que ir a los juzgados, la cosa está muy mal, hay que poner más
controles y que la gente que quiera corromperse tenga miedo. Que sepa
que si hace algo malo, le pueden pillar", ha expresado.
En este sentido, ha apuntado que "hay que hacer las cosas que
hacen "por ahí fuera, una oficina antifraude con un conjunto de
inspectores que puedan entrar en un despacho y decir "vengo a ver qué
hace usted de la mañana a la noche". "Se llama Unidad de Asuntos
Internos, un conjunto de personas del máximo nivel, inspectores que
puedan ir a las administraciones a ver qué hace cada unos de los que
están allí, para que sepa, los 'hombres de negro' de la administración
pública", ha explicado.
A estas medidas para avanzar en la lucha contra al corrupción, ha
anunciado que el PSOE seguirá proponiendo otras, porque "la corrupción
más la crisis, tiene que tener una respuesta desde la izquierda, porque
es letal para la democracia", ha destacado.
DOCUMENTO
En un documento facilitado por el PSOE sobre este tema, se detalla
su propuesta de creación de una Oficina Anticorrupción en el seno de la
Administración del Estado, que vigile el comportamiento de los
responsables públicos y de los funcionarios públicos que participan en
la gestión económica y contractual de los Ministerios, Organismos y
Empresas Públicas. Sus competencias se extenderán, también, al ámbito de
las corporaciones locales.
Además, recoge que las empresas que aparezcan implicadas en un
supuesto de corrupción política, serán inhabilitadas para contratar con
cualquier Administración pública, con cualquier organismo público y con
cualquier empresa pública por el tiempo que dure la condena de los
responsables.
También se insta a atribuir a la Audiencia Nacional el
conocimiento y enjuiciamiento de todos los delitos relacionados con la
corrupción política (prevaricación, cohecho, apropiación indebida,
malversación de caudales públicos, tráfico de influencia, fraudes y
exacciones ilegales y los delitos urbanísticos) cometidos con
participación de cargos o representantes públicos en cualquier punto del
territorio nacional. Asimismo, se pide la prohibición de donaciones a
los partidos políticos por parte de personas jurídicas.
Otra propuesta es la creación inmediata de una Oficina
Anticorrupción con capacidad de actuación directa en todo el ámbito del
sector público del Estado y en el ámbito de las Administraciones
Locales. Ésta tendrá competencia para revisar las actuaciones y
procedimientos seguidos en los asuntos con alcance directa o
indirectamente económico, así como para incoar la exigencia de
responsabilidades que puedan derivarse de ellos.
AUTONOMÍA FUNCIONAL
Según la propuesta socialista, esta Oficina gozará de autonomía
funcional, llevará a cabo sus actividades de acuerdo con un plan anual
que incluirá actuaciones programadas, aleatorias y derivadas de
denuncia, dispondrá del número de efectivos cualificados necesario para
el desempeño de sus funciones, podrá relacionarse directamente con la
Fiscalía, con la AEAT y con la Oficina de Conflicto e Intereses; y
dependerá directamente de la Vicepresidencia del Gobierno. La Oficina
actuará en las Comunidades Autónomas tras la firma de los
correspondientes acuerdos de colaboración.
Por otro lado, contempla que las empresas que aparezcan implicadas
en un supuesto de corrupción política, sean inhabilitadas para
contratar con cualquier Administración pública, con cualquier organismo
público y con cualquier empresa pública por el tiempo que dure la
condena de los responsables.
Se trata de una medida destinada a desalentar a las empresas
tentadas de estos comportamientos ante el riesgo de que se vean
expulsadas del ámbito de las contrataciones públicas en todo el
territorio nacional y respecto de todas las Administraciones: General
del Estado, Autonómicas y Locales.
Respecto a la atribución a la Audiencia Nacional del conocimiento y
enjuiciamiento de todos los delitos relacionados con la corrupción
política cometidos con participación de cargos o representantes públicos
en cualquier punto del territorio nacional, destaca que ésta se ha
especializado en la instrucción y juicio de delitos de alto contenido
económico y goza de una "justificada fama de independencia y libertad de
actuación". Esto permite, también, el establecimiento de doctrina
unánime con la que enjuiciar todos los casos que se resuelvan ante ella.
Por último, aboga por la prohibición de donaciones por parte de
personas jurídicas a los partidos políticos, ya que ésta "eliminaría las
sospechas de connivencia y dejaría, negro sobre blanco, los ingresos de
los partidos a los que deberán someter sus gastos y, por ello,
permitirá deducir que todo gasto que exceda de la financiación pública o
individual acreditadas responde a financiación ilegal".