La reforma de la administración local que
impulsa el Gobierno dejará al 82 por ciento de los concejales del país
sin sueldo, así como a los alcaldes de municipios menores de mil
habitantes. Los ingresos del regidor de las ciudades mayores no podrán
superar a los de un secretario de Estado, nómina que irá bajando por
tramos de población hasta los municipios de mil a dos mil vecinos, cuyo
alcalde cobrará un 20 por ciento de esa cantidad.
Así se fija en el informe sobre esta reforma revisado hoy por el
Consejo de Ministros. El texto fija la lista de competencias propias de
los municipios y la desaparición de las llamadas impropias, aquellas de
titularidad autonómica que los ayuntamientos venían ejerciendo. A partir
de ahora, esto sólo podrá ocurrir cuando esa competencia vaya
acompañada de financiación suficiente y si la autonomía no la paga en
tiempo, Hacienda le descontará el dinero de su participación en los
ingresos del Estado.
La norma contendrá también importantes novedades para la vida
municipal, como una limitación en el salario de sus funcionarios, fijada
cada año en los Presupuestos del Estado, o el regreso de interventores y
secretarios al cuerpo de funcionarios estatales, lo que concederá
independencia a la gestión financiera municipal.
Además, todas las entidades locales y sus empresas y organismos
deberán cumplir unos estándares de calidad y de eficiencia, y rendir
cuentas en tiempo y forma. Las que no cumplan estos parámetros, o
desaparecerán (mancomunidades y sociedades municipales) o deberán ceder
sus competencias a las diputaciones (para los municipios de menos de
20.000 habitantes).