La Policía ha elevado a 84 los fallecidos
en atentado perpetrado con más de 800 kilos de explosivos en un mercado
cerca de Quetta, la capital del estado de Balochistán, que guarda luto
mientras los servicios de rescate todavía intentan sacar a las víctimas
atrapadas en los restos de un edificio que se derrumbó por la
detonación.
El atentado tenía como objetivo a los Hazaras,
miembros de una comunidad chií que poblaban el atiborrado mercado en el
momento de la explosión de la bomba, que había sido colocada en un
tanque de agua. La Policía tiene pocas esperanzas de hallar con vida a
los atrapados en el edificio, según confesó un portavoz al diario
paquistaní Dawn.
Junto al luto declarado por el Gobierno
baloche, la población ha iniciado una huelga de 24 horas en protesta por
estos ataques, presuntamente cometidos por suníes afines a la
organización miliciana Lashkar-e-Jhangvi (LeJ), responsable de la
muerte, el pasado 10 de enero, de 93 personas en un atentado similar.
La violencia sectaria en Quetta se ha cobrado la vida de al menos
93 personas en el último mes en una serie de atentados con bombas, la
mayoría reivindicados por la organización armada suní Lashkar e Jhangvi.
Precisamente un portavoz de LeJ ha reivindicado este último atentado,
informa la agencia de noticias Reuters.Todavía quedan atrapados en el
lugar de la explosión