El líder norcoreano, Kim Jong Un, ha
visitado a las tropas desplegadas en la frontera marítima occidental con
Corea del Sur y les ha instado a "lanzar a los enemigos al caldero, una
vez sea dada la orden".
"Todo el que juega con fuego está destinado a quemarse con sus
llamas, de la misma forma, todos los enemigos que juegan con fuego en un
punto caliente deben ser lanzados al caldero, una vez sea dada la
orden", ha dicho, según la agencia de noticias KCNA.
Entonces --ha continuado el líder norcoreano-- "deberéis romper la
cintura y cortar las gargantas del enemigo y mostrarle claramente lo
que es una guerra real".
En concreto, Kim ha urgido a las tropas norcoreanas a "volar" el
cuartel militar de la isla surcoreana de Baengnyeong "a través de un
bombardeo sin piedad, si los enemigos llevan a cabo cualquier
provocación".
Kim ha realizado estas declaraciones desde la base militar ubicada
en la isla de Wolnae, donde se encuentra la unidad artillera 641, cerca
de la frontera occidental con Corea del Sur, donde Seúl y Washington
llevan a cabo sus prácticas militares conjuntas.
La escalada de tensión entre las dos Coreas comenzó el año pasado,
con los lanzamientos de cohetes de largo alcance de abril y diciembre, y
ha continuado en 2013, con la prueba nuclear del pasado 12 de febrero.
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha condenado estas
acciones, al considerar que violan las resoluciones que prohíben
expresamente a Corea del Norte desarrollar y usar tecnología nuclear y
de misiles balísticos, y ha ampliado las sanciones en su contra.
En respuesta, Pyongyang ha declarado nulos los pactos de no
agresión sucritos con Seúl y ha amenazado con hacer lo mismo con el
armisticio de 1953, que puso fin a tres años de hostilidades en la
península coreana.