Los 115 cardenales electores se han
encerrado a las 17.34 horas en la Capilla Sixtina para elegir al 266
Papa de la Iglesia Católica y sucesor de Benedicto XVI, después de que
el Maestro de Ceremonias, el monseñor Guido Marini, haya pronunciado el Extra Omnes a las 17.31 horas.
Previamente, los cardenales
han caminado en procesión cantando las letanías de los santos desde la
Capilla Paulina atravesando la sala regia hasta la Capilla Sixtina,
acompañados por el Auditor general de la Cámara apostólica, monseñor
Giuseppe Sciacca; el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas
Pontificias, monseñor Guido Marini; dos miembros de la Junta de
Protonotarios Apostólicos; dos miembros del Colegio de los Prelados
Auditores de la Rota Romana, dos miembros del Colegio de Prelados de
Cámara, el secretario del cardenal que preside el Cónclave; los
ceremonieros pontificios, los miembros de la Capilla Musical Pontificia y
el cardenal no elector Prosper Grech, que imparte la primera
meditación.
A la entrada de la Sixtina han sido acogidos por
el el Prefecto de la Casa Pontificia, arzobispo Georg Gänswein; el
sustituto de la Secretaría de Estado, arzobispo Angelo Becciu; el
secretario para las Relaciones con los Estados, arzobispo Dominique
Mamberti; el comandante de la Guardia Suiza Pontificia, Daniel Rudolf
Anrig; los religiosos y religiosas encargados de la Sacristía; los
sacerdotes confesores; y el personal de servicio autorizado. Guardaban
las puertas de la Capilla Sixtina miembros del Cuerpo de la Guardia
Suiza Pontificia.
Cada uno de los cardenales ha ocupado el
sitial de madera con su nombre, dispuesto según el orden de precedencia:
obispos, presbíteros y diáconos. Todos juntos han entonado el "Veni
Creator" y al finalizar el canto, el cardenal Re les ha invitado a
pronunciar el juramento en latín, la primera parte todos juntos y
después cada cardenal elector ha jurado en latín, poniendo la mano sobre
el Evangelio colocado en un atril en el centro de la Capilla Sixtina
"prometo, me obligo y juro", y ha añadido: "Así Dios me ayude y estos
Santos Evangelios que toco con mi mano".
Según la fórmula del
juramento, recogida en la Universi Dominicis Gregis, los cardenales
prometen "observar con la máxima fidelidad" el secreto sobre todo lo
relacionado con la elección del nuevo Papa, tanto durante como después
de la elección; juran no favorecer ninguna interferencia, y cada uno se
compromete, en caso de ser elegido, a desempeñar fielmente el 'munus
Petrinum' de Pastor de la Iglesia Universal.
A continuación, el
Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, Guido Marini, ha
pronunciado el "Extra Omnes" (todos fuera) y los no electores han
abandonado la Capilla Sixtina. Tras la meditación, el eclesiástico
encargado de pronunciarla ha salido de la Capilla junto al Maestro de
Celebraciones Litúrgicas. A partir de ese momento, los purpurados han
quedado incomunicados.
LA PRIMERA FUMATA
Se espera que la
primera fumata del Cónclave para elegir al sucesor de Benedicto XVI
pueda verse hacia las 20.00 horas de este martes y será previsiblemente
negra, ya que es "difícil" que este primer escrutinio sea positivo,
según ha explicado el jefe de la Sala de Prensa del Vaticano, el padre
Federico Lombardi.
No obstante, ha precisado que esta fumata
aparecería en caso de que los cardenales decidieran votar, pero que esta
primera votación no es obligatoria, por lo que podrían decidir
posponerla. Si es así, se conocerá por la noche, cuando los cardenales a
estén cenando en la Casa de Santa Marta.
AL MENOS 77 VOTOS
El nuevo Papa sólo saldrá elegido por mayoría cualificada de dos
tercios del cuerpo cardenalicio, es decir, necesitará 77 votos para ser
elegido.
La Capilla Sixtina cerró sus puertas al público a las
13,00 horas del pasado martes para iniciar los preparativos del
Cónclave. Desde entonces, los operarios han encargado de colocar las dos
estufas, una para quemar las papeletas de los escrutinios y otra para
hacer el humo negro o blanco, y de elevar el piso para hacer un único
nivel que llega al primer escalón del altar y donde se colocarán las
mesas y sillas.
Los cardenales deberán emitir su voto secreto
frente al fresco pintado por Miguel Ángel en la pared del altar de la
Capilla Sixtina, el Juicio Universal. Según ha indicado a Europa Press
el obispo auxiliar de Madrid, monseñor César Franco, el fresco podría
servirles de referencia cuando voten, ya que lo harán ante la mirada de
quien un día también les juzgará a ellos.
INCOMUNICADOS CON EL EXTERIOR
Durante el periodo de escrutinios, los purpurados deberán abstenerse de
enviar o recibir mensajes de fuera de la Ciudad del Vaticano. Además,
según las normas, "quienes directa o indirectamente pudieran violar el
secreto ya se trate de palabras, escritos, señales o cualquier otro
medio, incurrirían en la pena de excomunión latae sententiae reservada a
la Sede Apostólica". Asimismo, las reglas marcan que los cardenales se
abstendrán de toda forma de pactos y compromisos de común acuerdo.
La forma de elección se realizará únicamente por escrutinio. Si eso no
ocurre en la tarde del primer día, es decir, en la primera votación, se
continuará en la segunda jornada con cuatro escrutinios más, dos por la
mañana y dos por la tarde.
LA FUMATA TIENE HORA FIJA
Salvo este martes, si la elección fuera positiva, el humo blanco podrá
esperarse en torno se podrá esperar en torno las 10.30-11.00 de la
mañana y las 17.30 o 18.00 horas por la tarde. Si no hay elección, los
horarios que se esperan el humo negro es entorno a las 12.00 horas al
final de la mañana y en torno las 19.00 al final de las dos votaciones
de la tarde.
Cuando haya elección, sonarán las campanas de la
Basílica de San Pedro y desde la aparición de la fumata blanca hasta el
anuncio de la elección pasarán alrededor de 40 minutos, porque se llevan
a cabo el rito de la aceptación de parte del nuevo Papa, el cambio de
los ornamentos, así como también el rito de obediencia por parte de los
cardenales presentes en la Capilla Sixtina.
Si ningún cardenal
consigue los dos tercios en las votaciones durante tres días
consecutivos, el proceso de elección se suspende por un día para
realizar una pausa de oración y de libre coloquio entre los cardenales
electores.
Si tras cuatro series de escrutinios no se obtuviera
resultado positivo, entonces, podrá procederse a la votación entre los
dos cardenales más votados en el último escrutinio, pero no por mayoría
sino que de nuevo se deberán alcanzar "al menos" dos tercios.
Finalmente, cuando sea elegido el nuevo Papa, el cardenal decano le
pedirá su consentimiento y le preguntará cómo quiere ser llamado y el
Maestro de Celebraciones Litúrgicas Pontificias levantará acta. Los
fieles presentes en la Plaza de San Pedro podrán ver la fumata blanca.
Posteriormente, el nuevo Papa va a la "habitación de las lágrimas" para
vestirse y vuelve a la Capilla Sixtina para una pequeña ceremonia con
una oración y un pasaje del Evangelio. En ese momento, todos los
cardenales demuestran su obediencia al nuevo Pontífice y después cantan
el Te Deum. Por primera vez, el nuevo Pontífice irá a la Capilla Paulina
a rezar unos minutos. Poco después, el cardenal protodiácono, Jean Luis
Taurán, pronunciará --si no es él el elegido-- el 'Habemus Papam'.
Posteriormente, el nuevo Pontífice imparte la Bendición Urbi et Orbi
como en Pascua y Navidad.
A partir de este miércoles, el
horario para el cónclave será el siguiente: 6.30-7.30, desayuno; 7.45,
traslado al palacio apostólico; 8.15, concelebración de la Misa en la
Capilla Paulina como cada mañana; 9.30, en la Capilla Sixtina rezan
media hora y llevan a cabo las votaciones de la mañana, hasta que a las
12.30 regresan a Santa Marta; a las 16.00, se trasladan nuevamente a la
Capilla Sixtina; a las 17.50, concluyen las votaciones de la tarde; y a
las 19.15, el rezo de las vísperas.