El humo de la primera fumata del Cónclave para elegir al sucesor
de Benedicto XVI ha salido negro, a las 19.41 horas, lo que indica que
no ha sido elegido el nuevo Papa tras la primera votación realizada por
los 115 cardenales electores del Colegio Cardenalicio que se han
encerrado en la Capilla Sixtina a las 17,34 horas de este martes,
después de que el Maestro de Celebraciones Litúrgicas, Guido Marini,
pronunciara el Extra Omnes.
De esta forma, termina el primer día de Cónclave, que ha dado
comienzo a las 10,00 horas, con la Misa Pro Eligendo Romano Pontífice,
presidida por el cardenal decano Angelo Sodano y concelebrada por los
115 cardenales electores en la Basílica de San Pedro, ante la atenta
mirada de más de 20.000 fieles.
Los cardenales volverán a reunirse este miércoles por la mañana
para realizar dos votaciones más y en caso de que ningún cardenal
obtenga los dos tercios de lo votos, saldrá la segunda fumata negra
sobre las 12,00 horas. En este caso, por la tarde, volverán a encerrarse
en la Capilla Sixtina donde tendrán lugar dos escrutinios más, al final
de los cuales, si ninguno resulta positivo, saldrá la tercera fumata
negra.
Si, por el contrario, en alguna de las votaciones de este
miércoles algún cardenal consigue la mayoría cualificada de dos tercios,
entonces la fumata blanca se podría adelantar y salir, o bien entre las
10,30 y las 11,00 horas o entre las 17,30 y las 18,00 horas.
En caso de que al final del segundo día de Cónclave, la sede siga
estando vacante, los cardenales se retirarán una vez más a la Casa Santa
Marta. Los días siguientes, se seguirá el mismo proceso de votación y
si al tercer día aún no ha salido la fumata blanca, los cardenales
tendrán un día de pausa para la oración y el libre coloquio.
Si tras cuatro series de escrutinios no se obtuviera resultado
positivo, entonces, según el Motu Proprio publicado por Benedicto XVI,
los cardenales podrán votar entre los dos más votados en el último
escrutinio aunque no por mayoría sino que de nuevo se deberán alcanzar
"al menos" los dos tercios de los votos.
Durante todo el proceso, los 115 cardenales deberán cumplir con el
juramento hecho este martes según el cual se comprometen a "observar
con la máxima fidelidad" el secreto sobre todo lo relacionado con la
elección del nuevo Papa, tanto durante como después de la elección;
juran no favorecer ninguna interferencia, y cada uno promete, en caso de
ser elegido, desempeñar fielmente el munus Petrinum de Pastor de la
Iglesia Universal.