El secretario xeral técnico de la
Consellería de Cultura e Educación, Jesús Oitavén, ha asegurado este
martes en comparecencia parlamentaria que "no es capaz de garantizar"
los principios de calidad alimentaria de los tuppers.
Sin embargo, fuentes de este departamento autonómico han asegurado
a Europa Press, con posterioridad a la intervención en la Cámara del
alto cargo de la Xunta, que la Administración autonómica "no puede
prohibir que un alumno lleve" una fiambrera.
Durante su intervención en la Comisión de Educación, Oitavén ha
recordado que, de acuerdo con la normativa vigente, la comida que se
sirve en los centros públicos es la que se prepara en ellos, y "no se
permite comida llevada de casa", salvo algún caso aislado que pueda
existir, del que "no tiene constancia". En este sentido, ha explicado
que las administraciones deben velar por "el análisis, trazabilidad y el
principio de cautela" en este asunto.
"No sé cómo hacen las otras comunidades. Nosotros no somos capaces
de garantizar estos principios sobre las comidas elaboradas en el
hogar", ha expuesto, antes de remachar que la consellería, "ante un
riesgo", debe velar por que la comida se sirva en el centro se haga "con
todas las garantías" de salubridad y nutricionales.
A este respecto, las mismas fuentes de Educación han explicado,
con posterioridad a la comparecencia, que la consellería vela por el
cumplimiento de estas características. Concretamente, los comedores
públicos se someten a controles sanitarios, las empresas --en los casos
en los que los menús están externalizados-- están registrados y cumplen
los protocolos de inspección y seguridad. "Los menús son elaborados con
criterios nutricionales y garantizan el adecuado equilibrio
alimentario", explican estas mismas fuentes.
Así, las mismas fuentes de Educación han afirmado que "la
Administración no puede prohibir que un alumno lleve un tupper, pero
debe garantizar que esa comida elaborada en el hogar no se mezcle con la
elaborada en los centros". Esto significa habilitar espacios separados a
los comedores en los que se sirven la comida sometida a los controles.
La semana pasada, el conselleiro de Educación, Jesús Vázquez,
aseguró que la normativa gallega "no contempla" la posibilidad de que
los niños lleven las fiambreras de casa, pero afirmó, con todo, que se
analizaría "llegado el momento" si un grupo de padres lo piden. En este
sentido, descartó cobrar por ello.
TRANSPORTE ESCOLAR
Por otro lado, Jesús Oitavén ha asegurado que el transporte
escolar está "avalado en los presupuestos" de la Xunta y ha rechazado el
copago en este servicio, que "no está en agenda" de la Consellería de
Educación.
En comparecencia parlamentaria, ha defendido esta medida,
"imprescindible" para el medio rural, frente al copago en comedores
escolares, que lo hace más "redistributivo".
Al respecto del transporte escolar, Oitavén ha asegurado que la
Xunta "considera imprescindible para atender las necesidades escolares
en el medio rural" mantener la gratuidad del transporte, pero ha
justificado el copago en los comedores, que derivarán en unos ingresos
pertenecientes, en un 77 por ciento, a las familias con rentas más
altas.
Sin embargo, los grupos de la oposición han puesto en duda que se
vaya a mantener la gratuidad del servicio de autobús, como expresó el
diputado del PSdeG Vicente, que ha manifestado "hoy toca aplicar un
tasazo con los comedores escolares, y mañana tocará pagar por el
transporte escolar".
El alto cargo de la Xunta ha defendido que se están "financiando
la totalidad del coste" de las personas cuya capacidad económica
"precisa de apoyo institucional". De hecho, ha resaltado que, mientras
que en 2007 el peso del presupuesto en comedores era del 0,7 por ciento,
ahora se eleva al 1,36 por ciento del total de la consellería.
Además, ha destacado que el 77,5 por ciento de las familias
numerosas gozarán de "gratuidad total" y el 22,5 por ciento pagarán un
euro por hijo. En el caso de las familias con dos hijos, el 67 por
ciento tendrán el servicio subvencionado al 100 por cien y, en casos de
familias con un solo hijo, será gratis para el 50 por ciento.
Oitavén defendió esta medida que, según sus palabras, "permitirá
ampliar la red de comedores sociales", y ha remarcado que no se trata de
"privatizar, sino de adaptar el servicio al coste", al tiempo que
articular un "sistema más justo" que, por ejemplo, deje fuera de la
gratuidad "a un hijo de un diputado".
SUBIR EL IRPF
Sin embargo, los grupos de la oposición han puesto el acento en
que para conseguir una medida más redistributiva habría que incidir en
los impuestos de la renta de los contribuyentes, en lugar de poner
"repagos" en los comedores escolares.
Así, el diputado socialista Vicente Docasar ha asegurado que "la
vía correcta" para subvencionar este servicio es la de los impuestos,
subiéndolos a las rentas más altas, y ha acusado de "catalogar a los
niños" en los comedores escolares en "función de la renta de sus
padres", lo que puede conllevar "crueldades" que se podrían "evitar".
"Todos sabemos que la justicia social es la justicia de los
impuestos, la única que no quieren hacer. Súbanle los impuestos y no
terminen con un servicio público", ha espetado el diputado de AGE Ramón
Vázquez, mientras que el nacionalista Cosme Pombo afirmó que los
comedores "forman parte de un derecho de la educación" y fundamentó que
de lo que se trata es de "pagar los impuestos" de forma progresiva.
SEGREGACIÓN POR SEXOS
Por otro lado, al respecto de la sentencia del Tribunal Superior
de Xustiza de Galicia (TSXG) que anula los conciertos educativos con los
colegios que segregan por sexo, Oitavén defendió la existencia de otros
fallos judiciales anteriores que avalaron los conciertos que se
hicieron en agosto de 2009, y ha justificado que ahora se sentó "una
doctrina diferente".
"No soliciten una respuesta prematura", instó el secretario xeral
técnico antes de la intervención de los grupos, durante las cuales el
diputado del BNG Cosme Pombo acusó al Gobierno de dar "tres millones de
euros ilegalmente" a estos colegios que separan a niños y niñas.
Ramón Vázquez ha criticado que la Xunta no aclare que va a hacer
con la sentencia. "O la acatan o la recurren", ha espetado para censurar
las palabras de que se van a estudiar, a lo que el popular Román
Rodríguez replicó que la "asesoría jurídica hace lo que tiene que
hacer". "Y en base al dictamen, no les quepa la menor duda de que el
Gobierno acatará la sentencia", ha remachado.
Además, Román Rodríguez ha puesto el acento en que los padres que
llevan a sus hijos a este tipo de centros lo hacen sin que nadie les
"obligue", y ha remarcado que habría discriminación si los niños y niñas
recibiesen diferente material o servicio.
De esta forma, ha considerado que en "España hay cierto complejo" a
este tipo de centros porque "suena a antiguo", pero ha subrayado que
este modelo convive en países como Suecia o Francia dentro de la "red de
oferta pública".