El plan de rescate acordado para Chipre
representa un nuevo modelo para resolver los problemas bancarios de la
zona euro si otros países tienen que reestructurar sus sectores
bancarios, indicó el presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, en
declaraciones a Reuters y Financial Times.
"Lo que hemos hecho
la última noche es lo que yo llamo hacer retroceder los riesgos", dijo
Dijsselbloem horas después de rubricar el acuerdo de rescate para
Chipre, que supondrá la liquidación del segundo mayor banco del país y
la imposición de fuertes quitas a los depósitos no garantizados.
"Si se aprecia riesgo en un banco, nuestro primer planteamiento debería
ser: 'De acuerdo, ¿qué va a hacer el banco al respecto? ¿Qué puede
hacer para recapitalizarse a sí mismo? Si el banco no puede hacerlo,
hablaremos de los accionistas y los bonistas, les pediremos que
contribuyan a recapitalizar la entidad y, si fuera necesario, también a
los depositantes no garantizados", añadió.
Después de doce
horas de negociaciones, los representantes de la 'troika' y el Gobierno
de Chipre acordaron el cierre del segundo mayor banco del país, con la
transferencia de los depósitos garantizados, aquellos inferiores a
100.000 euros, al Bank of Cyprus, la mayor institución del país,
mientras los depositantes no garantizados deberán afrontar pérdidas de
4.200 millones.
Asimismo, los depositantes no garantizados,
cuyos depósitos superen los 100.000 euros, verán sus cuentas congeladas
en Bank of Cyprus mientras se analizan las necesidades de capital de la
entidad, que en caso de ser necesario serían cubiertas con los depósitos
por encima de 100.000 euros.
Este acuerdo, conocido como
'autorrescate', implica que accionistas y tenedores de bonos de las
entidades se vean forzados a soportar los costes de la reestructuración
en primer lugar, seguidos de los depositantes no garantizados, lo que
supone un radical cambio en la política de la eurozona cuando se cumplen
tres años de crisis en los que los contribuyentes de la región han
sufragado los cuantiosos rescates acometidos.
A este respecto,
el presidente del Eurogrupo señaló la necesidad de terminar con el
proceso por el cual los gobiernos y contribuyentes soportaban los costes
de las ayudas, apuntando que la reciente calma de los mercados permitía
llevar a cabo el cambio, aunque admitió la posibilidad de que se
registrara cierta inestabilidad de nuevo a raíz de esta decisión.
"Si queremos tener un sector financiero sólido y saneado, el único
camino es decir: 'Mira, ahí es donde asumes los riesgos y debes
afrontarlos, y si no puedes, entonces entonces no deberías haberlos
tomado", declaró.
"FUERA DE LO PEOR DE LA CRISIS"
"Las consecuencias pueden implicar que se trate del final de la
historia y, ésa, creo que es una posición que, ahora que estamos fuera
de lo peor de la crisis, deberíamos tomar", añadió.
El modelo
de resolución de futuras crisis bancarias enarbolado por Dijsselbloem
supondría, de adoptarse, finiquitar el plan auspiciado por la propia
eurozona hace apenas nueve meses por el que se planteaba la
recapitalización directa de los bancos en problemas a través del fondo
de rescate permanente.
Al ser cuestionado por las
implicaciones de este nuevo modelo para países como Malta o Luxemburgo,
con unos sistemas bancarios altamente endeudados, o para países con
dificultades en el sector, como Eslovenia, el ministro holandés indicó
que deberían reducir el tamaño de sus entidades.
"Supone
afrontarlo antes de verte en problemas. Fortalecer tus bancos, sanear
sus balances y comprobar si hay bancos en problemas, la respuesta ya no
será automaticamente que vendremos y te quietaremos los problemas. Los
haremos retroceder. Esa es la primera respuesta que necesitamos.
Hacerlos retroceder. Tú los afrontas", explicó.