El Tesoro Público ha conseguido
mantener la buena racha de las últimas subastas ha colocado 4.714
millones de euros en bonos y obligaciones, más de lo previsto, a tipos
más bajos que en la anterior ocasión.
De esta forma, el
organismo ha vuelto a superar sus objetivos de emisión, ya que esperaba
captar entre 3.500 y 4.500 millones. La demanda, por su parte, ha sido
muy alta y ha rozado los 12.400 millones.
En concreto, el
organismo ha vendido 1.380,71 millones en bonos con cupón del 3,30% y
vencimiento a 30 de julio de 2016 de los 3.919,74 solicitados por los
inversores. De esta forma, la demanda ha superado en 2,8 veces lo
vendido (1,9 veces en la anterior ocasión).
Los intereses de
los bonos a tres años se han moderado respecto a abril. Así, el interés
medio ha pasado del 3,019% registrado el mes pasado al 2,792% actual,
mientras que el marginal se ha moderado desde el 3,046% al 2,810%.
Por otro lado, el organismo ha colocado 2.042,86 millones en bonos con
cupón del 4,50% y vida hasta el 31 de enero de 2018 de los 5.148,40
millones pedidos por los mercados. De hecho, las peticiones han superado
en 2,5 veces lo colocado (3,6 veces en la anterior ocasión).
En este caso, la rentabilidad también se ha moderado, ya que el interés
medio se ha situado en el 3,257% frente al 3,557% de la última subasta,
mientras que el marginal ha pasado del 3,579% al 3,286%, el más bajo
desde 2010.
Finalmente, el Tesoro ha emitido 1.290,43 millones
en obligaciones con cupón del 5,40% y vencimiento a 31 de enero de 2023
de los 3.330,59 millones demandados. Así, las peticiones de los
inversores han superado la cantidad colocada en 2,6 veces (1,9 veces en
la anterior ocasión).
En este papel, la rentabilidad también se
ha moderado respecto a la subasta de marzo. En concreto, el interés
medio ha pasado del 4,898% anterior al 4,612%, mientras que el marginal
ha bajado del 4,919% al 4,632%, el más bajo desde 2010.
PRUEBA SUPERADA PESE AL FMI
En cualquier caso, el organismo ha superado con éxito una nueva prueba
en los mercados, a pesar de que el Fondo Monetario Internacional (FMI)
empeorara esta misma semana sus previsiones para España y alertara de la
posibilidad de que la crisis financiera sea crónica ante la falta de
soluciones.
Los malos augurios del FMI no parecen haber
afectado a los inversores, que han seguido apostando por la deuda
española esta semana. Esta situación ha permitido que la prima de riesgo
se sitúe por debajo de los 340 puntos tras conocer el resultado de la
emisión.