El presunto terrorista que mantuvo en vilo durante horas a
la ciudad de Boston fue arrestado este viernes en un barco ubicado en el
jardín de una de las casas de Watertown. El paradero de Dzhokhar Tsarnaev no lo averiguaron los sabuesos del FBI sino un vecino de este suburbio de Boston, que vio manchas de sangre en la funda de lona del barco y alertó a las autoridades, cuyo objetivo era arrestar al sospechoso con vida para despejar las incógnitas de la investigación.
Tsarnaev es uno de los dos jóvenes de origen checheno a los que la
policía identifica como los autores del atentado contra el maratón de
Boston. El otro es su hermano Tamerlan, que falleció en la madrugada del viernes después de un intercambio de disparos
con la policía en una calle de Watertown. El atacó dejó a decenas de
amputados y personas ingresadas en estado crítico y se cobró la vida del
niño Martin Richard, la joven Krystle Campbell y la estudiante china Lu Lingzi.
"La caza ha terminado. Se ha hecho justicia y el sospechoso está bajo custodia",
anunciaron este viernes en Twitter los responsables de la policía de
Boston, que acertaron al dejar salir por unas horas a los vecinos de
Watertown, encerrados desde la madrugada en sus casas por temor a una
explosión. Uno de esos vecinos de Watertown aportó la pista decisiva al
percatarse de que había sangre sobre la lona del barco .
El terrorista mantuvo la consciencia durante su arresto y una
ambulancia se lo llevó enseguida a un hospital de Boston entre los
aplausos de los vecinos de Watertown, que se echaron a la calle después
de una jornada encerrados en sus casas por temor a tener un encontronazo
con el agresor.
El terrorista fue detenido unos minutos antes de las nueve de la
noche: las tres de la mañana según el reloj peninsular. "Esta es una
noche en la que todos vamos a dormir mejor", afirmó el gobernador
demócrata Deval Patrick al conocer la noticia de la detención.
La difusión de las fotos de los sospechosos este jueves ayudó a
estrechar el cerco sobre los dos jóvenes de origen checheno a los que la
policía considera los autores del atentado del maratón. Pero también
propició el inicio de una persecución violenta que
llevó a las autoridades a aconsejar a los ciudadanos que no salieran de
casa y a decretar el cierre del sistema de transporte público en toda la
ciudad.
El barco donde se escondía el terrorista estaba relativamente cerca
del lugar donde la policía le perdió la pista en la madrugada del
viernes. Tsarnaev había perdido mucha sangre y es muy probable que
estuviera escondido en el mismo sitio mientras la policía inspeccionaba
el vecindario donde había tenido lugar el tiroteo en el que falleció su
hermano Tamerlan.
El terrorista accedió a entregarse al verse acorralado
y después de la intervención de un negociador que le animó a que
saliera con las manos en alto, según han confirmado varios testimonios
de Watertown.
Antes Tsarnaev había logrado lo que nadie había logrado: sembrar el centro de Boston
de calles desiertas por la amenaza terrorista y el cierre del sistema
de transporte público, que afectó al servicio de metro, a los autobuses
urbanos y a los trenes que unen Boston con Nueva York. Durante horas se
prohibió incluso circular a los taxistas y se les dijo a los ciudadanos
que no debían abandonar su domicilio si no lo exigía una causa de fuerza
mayor.
Boston era una ciudad sin bancos, sin librerías y sin tiendas de ropa
y en el centro sólo estaba abierto un café regentado por varios
italianos en la cima de Beacon Hill. "¿De verdad tienen que una forma
mejor de arrestar al miserable que decirle a todo el mundo que no sale
de casa?", se preguntaba a gritos su dueño en un recinto vacío en el que
sólo entraba algún visitante en busca de un enchufe para el teléfono o
unos minutos de conversación. ?No había muchos más lugares donde
almorzar o pedir un café en el centro de Boston. Los Starbucks cerraron
sus puertas y también el exclusivo restaurante del hotel Ames y todas
las tiendas del bullicioso Fenouil Market.
Ampliar foto
Boston en silencio no parece Boston. Por eso sus habitantes se
echaron a la calle en el Boston Common para celebrar la noticia del
arresto con el grito de 'U-S-A'. Mucho más pequeña pero incluso más
sentida fue la fiesta que improvisaron los vecinos de Watertown, que
sonreían con alivio al conocer que el sospechoso estaba a punto de pasar
a disposición judicial.