Deloitte, administrador concursal de
Pescanova, no ha descartado la futura venta de activos de la firma
gallega, aunque, de momento, sigue centrada en lograr lo antes posible
la inyección de liquidez, por importe de 55 millones de euros, que la
compañía necesita con urgencia para seguir operando, según ha informado a
Europa Press en fuentes conocedoras del proceso.
Una vez firmado este crédito, pendiente del sí definitivo de la
banca, los nuevos gestores podrían adelgazar la compañía, con
desinversiones de algunos activos, pese a que todavía no hay nada
decidido.
Ambas partes, según han señalado las mismas fuentes, tienen mucho
interés en que la financiación a Pescanova quede resuelta cuanto antes,
para lo que siguen trabajando íntensamente con el fin de zanjar esta
cuestión antes de fin de mes, mientras que se desinfla la posibilidad de
algunos fondos internacionales como Oaktree acaben prestando dinero a
la compañía gallega.
Lo principal ahora es que Deloitte logre que otras entidades
financieras, entre ellas Santander y BBVA, se sumen a este crédito
urgente, que ha recibido ya el respaldo de Bankia, Sabadell, Popular,
NCG Banco y Caixabank.
La petición de liquidez por parte de los nuevos gestores de la
compañía se destinará fundamentalmente al pago a proveedores de filiales
en el extranjero, sobre todo de Argentina y Chile.
La concesión de este crédito está sujeta a condiciones: la
inyección de liquidez se destinará a financiar circulante y tendrá
consideración de deuda privilegiada, es decir, los bancos tendrán
preferencia de cobro para recuperar ese dinero.
Dicho importe, que será necesario "como mínimo" para afrontar la
gestión diaria de la empresa gallega y los pagos a proveedores o
nóminas, figurará al margen de la deuda bancaria de la compañía, que se
sitúa en unos 3.004 millones de euros.
Deloitte considera urgente este crédito de 55 millones para la
continuidad de la firma, ya que de no materializarse, el escenario de
liquidación no es descartable.
LA BANCA, OBLIGADA A PROVISIONAR EL 100%.
Una vez que la firma ha sido declarada en concurso, las entidades
acreedoras atrapadas se han visto obligadas ya a provisionar el 25% de
la deuda concedida a la firma, tal y como recoge la normativa.
Este porcentaje se puede elevar al 100% si en el plazo de un año
no se ha logrado levantar el concurso, según han explicado a Europa
Press en fuentes financieras.
La banca española concentra la mayor parte de la deuda, con
Sabadell a la cabeza (222 millones de euros), Popular (165,5 millones),
Novagalicia Banco (161,58 millones), Caixabank (157,44 millones) y
Bankia (126 millones).
En concreto, según señalan las mismas fuentes, la deuda bancaria
superaría los 3.000 millones de euros, de los cuales unos 1.900
corresponden a su matriz y el resto a filiales, tanto españolas (unos
400 millones) como extranjeras (unos 700 millones). A este importe, se
suman además unos 375 millones de euros correspondiente a las emisiones
de bonos.