Gobierno y oposición escenificaron en el Pleno del Congreso su distanciamiento en materia antiterrorista. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anunció su intención de trabajar "por la constitución de un gran consenso democrático contra el terrorismo" que aúne, a poder ser, a "todos los partidos democráticos" de España y no sólo a los grandes, y también a las "organizaciones sociales y cívicas". Para ello, convocará "en los próximos días" una reunión de la Comisión de Seguimiento del Acuerdo por las Libertades, para, con el PP, "evaluar la situación y debatir las posibilidades y objetivos de ese gran consenso democrático". La propuesta fue rechazada por el líder del PP, Mariano Rajoy, que se aferró al Pacto Antiterrorista. Confirmó que asistirá a la reunión pero adelantó que no estará en un acuerdo ?que se apalabre sin conocer su contenido, y en el que figuren todos los defensores de Batasuna, de sus razones y de sus conflictos?. ?¿Qué pintamos ahí nosotros? Yo nada, usted tampoco", aseguró Rajoy. Tras pedirle que no le "utilice como coartada", le insistió en que cualquier acuerdo entre el Gobierno y el PP tendrá que producirse en el marco del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo, al que se refirió como "esos papelitos viejos, pero tan útiles", y que cualquier consenso deberá ir precedido de una rectificación de su política antiterrorista. Le preguntó si está dispuesto a hacer saber a los terroristas que "no tienen más salidas que abandonar las armas" y le demandó que no le pida que "se sume al desestimiento, que acepte un apaño y que dé la batalla por perdida". "Apoyarle a usted en el error supone el fin inmediato de toda esperanza y no estoy dispuesto. Podemos derrotar a ETA y en lo que de mí dependa derrotaremos a ETA. No quiero que (los españoles) pierdan la esperanza", sentenció. Pese a todos estos reproches, Rajoy aceptó acudir a la reunión de la Comisión de Seguimiento del pacto anti-ETA. Además de la convocatoria del Pacto Antiterrorista, Zapatero anunció que convocará también a todas las fuerzas políticas parlamentarias y mantendrá el foro de encuentro con el ministro del Interior. Dijo valorar "mejor que ningún otro" los frutos del Pacto antiterrorista pero, apuntó, "es la hora de abrir paso a un consenso democrático aún más amplio", que aglutine a los "44 millones de ciudadanos" y no sólo a 20 millones. "Espero que todos sepamos estar a la altura que las circunstancias exigen", señaló. El presidente señaló que "nunca habrá diálogo con violencia, ni con intentos de perpetuar la violencia", si bien recalcó que su Gobierno "ha hecho, hace y hará" todo cuanto esté en su mano para buscar los caminos de una paz definitiva, con respeto absoluto a las reglas del estado de Derecho y fidelidad a la Constitución y a la Ley". Zapatero comenzó su intervención dejando claro que el 30 de diciembre ETA "puso fin al alto el fuego permanente que había declarado" y que con ello "rompió el diálogo y el proceso de paz" y "tomó la peor decisión, equivocada e inútil", eligiendo el camino de la violencia, que no tiene "más salida" que el "abandono definitivo". En ese punto, recordó que él mismo, la víspera del atentado, dijo que en un año se estaría mejor. "Aunque no es frecuente, quiero reconocer el claro error que cometí ante todos los ciudadanos españoles", dijo ante el aplauso de su bancada. Recordó que a lo largo de los años, ha habido varias treguas que acabaron sin éxito y que, con excepción de esta última, la respuesta de todas las fuerzas ha sido la misma, el dar un "apoyo rotundo" a la política del Gobierno. El jefe del Ejecutivo estructuró su discurso en tres partes, empezando por las razones que fundamentaron el inicio del proceso. A su juicio, el intento de poner fin a la violencia es una "obligación" de un Gobierno y que "todos" lo han perseguido haciendo compatible la aplicación de medidas legales y policiales con el "intento de concluir con la violencia por medio del diálogo" cuando han entendido que la ocasión era "plausible". El presidente insistió en que cuando ETA declaró el alto el fuego, pasaban más de 42 meses sin víctimas mortales. Tras recordar que antes, en mayo de 2005, el Parlamento había aprobado la resolución sobre el final dialogado del terrorismo, señaló que su labor fue hacer lo que pedían la mayoría de los españoles tratando de aprovechar "la oportunidad cierta" de alto el fuego. En segundo lugar, el presidente se refirió a las bases sobre las que diseñó la acción del Ejecutivo, citando siete puntos. Defendió que en este tiempo ha mantenido "los ejes fundamentales de la lucha antiterrorista" y que "no ha cambiado la legalidad" destinada a fortalecer la seguridad, a combatir el terrorismo y a exigir el respeto de la democracia; ni tampoco la acción de la Justicia ni la política penitenciaria. Así, incidió que fue fruto de sus "convencimientos" la premisa de que para "abordar cambios", debía tener "datos sólidos". También considera respetada la resolución de mayo de 2005 y los límites fijados en la Constitución y la legalidad y que así lo han comprobado "quienes pudieran desear otras cosas". Asimismo, dijo haber insistido "en trasladar a ETA y a la izquierda abertzale" la "inutilidad de la violencia" y haber realizado esfuerzo para lograr "que ese mundo diese pasos para integrarse en democracia" y asumiese "una sociedad como la nuestra sólo puede ser generosa si se produce el abandono definitivo de las armas", recalcó. Punto final al diálogo La tercera parte de su discurso la dedicó Zapatero al análisis de lo ocurrido y a las consecuencias. Fue en esa parte de su intervención en la que anunció su propósito de constituir "un gran consenso democrático contra el terrorismo". Pero antes, Zapatero aprovechó para lanzar un mensaje a los terroristas. Primero, destacó que no cabe "especular sobre la irracionalidad del comportamiento de ETA y menos sobre sus justificaciones". A renglón seguido, dejó claro que la banda ha roto el alto el fuego y puesto "punto final al proceso de diálogo" y que trata de "amedrentar a los ciudadanos". "ETA sabe y debe saber que no dispone de dos bazas: violencia terrorista y diálogo -enfatizó-. Esas dos bazas son incompatibles, con violencia no hay diálogo, porque con violencia no hay baza alguna, no hay siquiera punto de partida para nada distinto que su persecución y su castigo". Es más, señaló que en ese punto no cabe "especular" sobre cuál "pueda ser su estrategia". "Reafirmemos y fortalezcamos la nuestra", apeló. Así, señaló que los ejes con los que seguirá el Gobierno será el apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la puesta a disposición judicial, la intensificación de la cooperación internacional y la protección a la víctimas con la nueva Ley de Solidaridad. Zapatero destacó como objetivo prioritario de su comparecencia el tratar de "conseguir la unidad y el apoyo de todos" y asumió la responsabilidad de reconstruir y fortalecer la unidad de "todas las fuerzas políticas", que es "la de los ciudadanos". En este punto, recordó que nunca antes la oposición había pedido la comparecencia del presidente tras un atentado. Y advirtió que los terroristas están "sentados frente al televisor, atentos a nuestras palabras y al provecho que puedan sacar de nuestro debate". Para Zapatero, la unidad de todos los partidos democráticos supone un mensaje a la sociedad y otro a ETA. A la primera, de esperanza en la vida y en la libertad, en la paz, en sus representantes y en que "más pronto que tarde" se impondrá "la superioridad de las palabras sobre las armas". A la banda, agregó, el mensaje "de firmeza de los partidos democráticos" y de que su actividad criminal "es inútil cualquiera que sea el partido en el Gobierno". Por ello, enfatizó la conveniencia de volver a "renovar la unidad democrática contra el terrorismo", bajo la tesis de que así lo reclaman los ciudadanos y lo pide el Gobierno, quien, subrayó, dirige la política antiterrorista. Rajoy acusa a Zapatero de obviar las pruebas Rajoy trasladó al hemiciclo su interpretación de lo que ha sido el proceso de paz y lo hizo para echarle en cara a Zapatero que después de aceptar la oferta de ETA no haya tenido en cuenta las "incontables pruebas" que evidenciaban que "esta aventura no funcionaba" y que transmitiera que "estábamos en el mejor de los mundos" en lugar de admitir que desde el pasado mes de noviembre se hablaba de "un más que posible atentado". "A usted le ha tomado el pelo un rebaño de asesinos, enemigos de los españoles y el único responsable es usted que lo tolera", le espetó, para minutos después añadir: "Si ha habido un malentendido entre ETA y usted, si además de vender humo a los españoles se lo ha vendido también a ETA, el único responsable es usted". "Ya no se puede ocultar el fracaso. Porque, aun siendo evidente que ETA no pensaba dejar las armas, que pretendía obtener con el alto el fuego los mismos beneficios que reclamaba con las armas, que se reservaba el derecho de dialogar con bombas, se buscó su trato", denunció. El líder del primer partido de la oposición utilizó su discurso para desgranar los "errores" que, a su juicio, ha cometido Zapatero durante los últimos meses. Le acusó de "ser imprudente" por haber "cometido la ligereza de no prever que su aventura podía salir mal y costar vidas" y de pensar que el terrorismo se resuelve negociando, algo que no ha "ocurrido nunca en ninguna parte" porque al terrorismo "o se le derrota o se le sufre y no existen alternativas, atajos ni cataplasmas". Por eso le reprochó que no mandara a los etarras "a paseo" como, según dijo, hicieron los anteriores presidentes del Gobierno, nada más comprobar que seguían "en lo de siempre". También le afeó que haya renunciado a la "desaparición de ETA", le preguntó si se conforma con que la banda "se porte bien aunque no desaparezca" y le acusó de haber actuado con "jactancia" por presumir que "las cosas funcionarán mejor" porque él ocupa la Presidencia del Gobierno. Según su análisis, Zapatero también ha errado al olvidar que no puede darle a ETA lo que quiere porque no tiene en sus manos "retorcer la Constitución, adulterar el Estado de Derecho, dar órdenes a los jueces, regalar amnistías, torcer la voluntad de los navarros ni conseguir que los españoles miren para otro lado". También le llamo frívolo por pensar que podía "probar cosas nuevas" y no contar con que lo que se trae entre manos no es un "jugueteo inocuo", sino que tiene "consecuencias y todas malas" y que "cualquier negociación fortalece a los terroristas". Para Rajoy, Zapatero ha realizado "esfuerzos insólitos" para que los socialistas "no parecieran tan malos" y a la vez ha hecho "lo posible por desprestigiar a las víctimas, a los movimientos ciudadanos y a todo el que le lleve la contraria". Con ello, según dijo, el presidente ha hecho de los terroristas "hombres de paz" y de los demás "una patulea de sujetos ruines que luchan contra la paz". Por ello, subrayó que nunca podrá apoyar una política antiterrorista en la que "estorben las víctimas" como la que, desde su punto de vista, defiende Zapatero, que quiere a este colectivo callado. Rajoy avisó a Zapatero de que ya "le han ganado la batalla" porque ETA está "más fuerte que hace un año" y su proceso ha regalado a la banda "tiempo y tranquilidad" que le ha permitido "rearmarse, reorganizarse y refinanciarse". En su opinión, tras el atentado de Barajas, Zapatero "no tiene más remedio que guardar las formas y suspender todo contacto con ETA hasta que se recupere la calma" y que por eso ha optado por "quedarse quieto y ganar tiempo", pero advirtió de que no debe "escandalizar" que durante este "tiempo muerto" el Gobierno "contacte con Josu Ternera" o que el PSE se reúna con Batasuna porque es "indispensable dialogar para saber cuándo podrá reanudarse el diálogo". Tras lamentar no haber podido pronunciar palabras más agradables pidió a Zapatero que "no olvide que tanto si le gusta como si no, a la hora de la verdad" su "único aliado fiable" será él. "Si las cosas se ponen feas -lo cual no es imposible- cuando se apaguen las luces de la fiesta y haya que apretar los dientes, el único que está a su lado seré yo. No me gustaría si llega ese momento, tener que repetir este mismo discurso", concluyó.