El ministro de Asuntos Exteriores y de
Cooperación, José Manuel García-Margallo, ha revelado este viernes que
el Gobierno boliviano le garantizó por escrito que el exagente de la CIA
Edward Snowden no viajaba en el avión del presidente Evo Morales, el
cual había solicitado hacer escala en Las Palmas, y se mostró dispuesto a
que lo registrasen en el caso de que fuera "necesario".
"Ninguna autoridad española puede registrar un avión presidencial,
porque tiene extraterritorialidad, y mucho menos en territorio
extranjero", ha declarado García-Margallo en una entrevista en TVE
recogida por Europa Press.
Según ha relatado el ministro, durante la noche del martes al
miércoles de esta semana, su homólogo boliviano, David Choquehuanca, le
llamó por teléfono para que "intentase mediar con Francia e Italia para
que abriesen el espacio aéreo", una decisión que estos dos países
tomaron por el temor de que Snowden, buscado por las autoridades de
Estados Unidos por revelar detalles de sus programas de espionaje,
viajara con Morales en el avión.
"Yo le dije: necesito una garantía escrita, cosa que me envió y le
agradecí. Y él me dijo: si es necesario, estamos dispuestos a que se
registre el avión", ha explicado.
"Pues yo te mando al embajador y hacéis lo que queráis", le
contestó García-Margallo, según su versión de los hechos. Sin embargo,
ha aclarado que lo que hizo el embajador español en Viena, donde se
encontraba parado el avión a la espera de las autorizaciones, fue
simplemente "buscar las condiciones para que se abriese el espacio aéreo
francés y para acelerar la escala en Las Palmas".
Según el presidente boliviano, representantes de la Embajada
española intentaron revisar su avión y con esa intención le propusieron
tomar "un cafecito" dentro. García-Margallo ha admitido que
"probablemente sea cierto" que se hizo esa invitación, pero ha recalcado
que "en ningún caso se exigió eso como condición" para que el avión
aterrizase en España, donde estaba esperando la delegada del Gobierno en
Canarias, María del Carmen Hernández Bento, "al servicio de un país
amigo".
Por tanto, ha afirmado que "España no tiene que pedir ninguna
disculpa" por los problemas que tuvo el avión presidencial porque "el
espacio aéreo nunca ha estado cerrado y la escala inicial no se anuló
nunca".
CREYÓ LA PALABRA DEL GOBIERNO BOLIVIANO
El ministro ha indicado que los datos de los que disponía en un
principio indicaban que Snowden estaba en el avión y en ese momento el
Gobierno no podía saber si eso era cierto. "Nos dijeron que estaban
claros, que estaba dentro", ha dicho, sin precisar si esos datos los
proporcionó Austria, Estados Unidos u otro país. Pero posteriormente, ha
añadido, La Paz envió la garantía por escrito "nos bastó la palabra del
Gobierno boliviano" de que eso no era cierto para saber que esa primera
información era errónea.
A la pregunta de si habló por teléfono con algún representante del
Gobierno estadounidense sobre este tema durante la noche del martes al
miércoles, el jefe de la diplomacia española ha contestado que eso
"forma parte del secreto del sumario". En este contexto, ha destacado la
importancia que tienen las relaciones con Estados Unidos, pero ha
asegurado que cuando el Gobierno español ha discrepado con su aliado, se
lo ha manifestado porque su política exterior es "autónoma".
RESPETO AL ACUERDO DE EXTRADICIÓN
En el caso de que Snowden hubiese estado en el avión del
presidente boliviano, las autoridades españolas se habrían encontrado
con "un conflicto importante", ha reconocido. Primero habría que haber
tramitado la petición de asilo cursada por el exagente de la CIA y,
suponiendo que esta fuese denegada, tramitar la petición de extradición
de Estados Unidos de acuerdo con el tratado que firmó España en su
momento y que la vincula.
"En el tema de la extradición somos muy cuidadosos", y no se puede
hacer "un juicio previo de si procede o no en función de la
responsabilidad penal", ha recalcado, recordando que es el país donde se
ha cometido el supuesto delito el que debe decidir sobre esa
responsabilidad.
CRÍTICAS DEL PRESIDENTE DE VENEZUELA
En cuanto a las declaraciones que realizó el presidente de
Venezuela, Nicolás Maduro, en las que criticó duramente la actuación de
España en este episodio, el ministro considera que se debieron a "un
desconocimiento de los hechos" que el Gobierno de Mariano Rajoy intentó
"remediar" explicando al Ejecutivo venezolano cómo se desarrollaron
realmente los acontecimientos, remitiéndole para ello a las palabras de
agradecimiento que Choquehuanca dedicó a España.
Maduro denunció que las autoridades españolas pretendían revisar
el avión de Morales y dijo que Venezuela podría hacer lo mismo con el
avión de Rajoy en su territorio para "ver si tiene droga o los euros que
roban al pueblo español". En opinión de García-Margallo, las relaciones
de España con Iberoamérica son "de familia", y lo que hay que hacer en
casos como este es intentar "calmar los ánimos".
NO ES "NORMAL" QUE LOS ALIADOS SE ESPÍEN
Respecto a las informaciones reveladas por Snowden sobre el
espionaje al que Estados Unidos habría sometido a gobiernos y ciudadanos
europeos, el titular de la cartera de Exteriores ha criticado que esto
se haya producido. "No me parece normal que entre aliados nos espiemos
unos a otros", ha manifestado el ministro, que ha agregado que de
momento no puede pedir explicaciones a Washington porque los datos
disponibles no muestran que España haya sido espiada.
A su juicio, estas prácticas están relacionadas con el hecho de
que las nuevas tecnologías "han avanzado a una velocidad que no ha sido
seguida por la legislación", que debe ser adaptada para impedir que, con
el objetivo de proteger la seguridad nacional, se vulneren "la
privacidad y las libertades fundamentales" de los ciudadanos.
Por último, García-Margallo ha abogado por "separar" el tema del
espionaje de las negociaciones entre Estados Unidos y la Unión Europea
para establecer una zona de libre comercio, el cual "es probablemente el
acuerdo más importante que va a firmar la UE nunca" y además "va a
permitir crear empleo y oportunidades de inversión".