El Cuarteto para Oriente Próximo (Estados Unidos, Unión Europea, ONU y Rusia) se reunirá en Washington "probablemente el 1 ó 2 de febrero", según informó en Berlín la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice. "Los dos estamos de acuerdo en que es momento para una reunión del Cuarteto", dijo por su parte el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, durante una conferencia de prensa con Rice en Berlín, donde la responsable estadounidense llegó tras una gira por Oriente Medio. La secretaria de Estado, de esta manera, concluye cinco días de entrevistas en Oriente Medio con resultados aparentemente escasos que apenas han quedado en la fase de proyectos. Durante la gira que la llevó por Israel, los territorios palestinos, Jordania, Egipto, Arabia Saudita y Kuwait, Rice anunció la futura celebración de una reunión trilateral con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abas. Sin embargo, Rice no obtuvo ningún compromiso concreto de los países árabes moderados para ayudar política y económicamente al gobierno iraquí con el fin de contrarrestar la influencia de Teherán sobre Bagdad. La responsable de la diplomacia estadounidense esperaba que las ricas monarquías del Golfo aceptasen perdonar la deuda iraquí (que alcanza los 100.000 millones de dólares sólo en el caso de Arabia Saudita) y reforzar su presencia diplomática en Bagdad, con encargados de negocios o incluso embajadores. Sin embargo, el principal resultado de la reunión con sus homólogos del CCG+2 (Arabia Saudí, Kuwait, Emiratos Arabes Unidos, Qatar, Bahrein, Omán, Egipto y Jordania) fue un simple comunicado que llamaba indirectamente a Teherán a abstenerse de toda injerencia en los asuntos internos iraquíes y aplaudía el refuerzo de la presencia militar estadounidense en la región. Aunque, en un gesto hacia Rice, el ministro kuwaití de Relaciones Exteriores, el jeque Mohammad al-Sabah, precisó a la prensa que este llamamiento hacía referencia a Irán, la coalición de países árabes moderados con la que Washington cuenta para contrarrestar el incremento de influencia de Teherán en la región prefirió no aclararlo en el documento final. El comunicado tampoco menciona el programa nuclear iraní, pues ciertos países árabes rechazan señalar con el dedo a Teherán, mientras Israel nunca ha reconocido poseer el arma nuclear.