Antonio Lodeiro / Radio Líder. El presidente de la
Diputación de La Coruña, Diego Calvo, es el número dos de la lista del Partido
Popular de Ferrol, después del actual alcalde, Rey Varela. Un político joven al
que favorecen las encuestas.
Pregunta.- Esto no le tranquilizará…
Respuesta.-
Nada. Pero el domingo o nos tranquilizamos o quedamos sin tranquilidad para un
buen tiempo.
P.- Esta campaña se ha movido en dos polos: mayoría o
no del PP y el resto, a excepción de Ciudadanos, “a cargarnos al PP”. Un poco
simplón, ¿no?
R..- Lo que
quizá haya quedado demostrado es que con siete días de campaña nos llegan. La
campaña la ve cada uno según su estrategia y para movilizar a sus votantes. Y
advertirles de que podría haber coaliciones no ya de dos sino de tres o cuatro
partidos que dirigirían los ayuntamientos, lo que presentaría una serie de
problemas.
P.- Las coaliciones son legítimas, pero el matiz es
que se hagan las antinaturales…
R.- Pueden
unirse, efectivamente, varios partidos y gobernar frente al que gana las
elecciones. Pero es difícil comprar un mensaje de regeneración de la vida
democrática, de creer en la democracia cuando el principio básico de la
democracia es que gobierne la lista que gana, y eso se trata de impedir. Pero
la segunda parte es: cuál es la experiencia de las coaliciones a dos o a tres
en Galicia. No es muy buena y, a veces, dan ganas de salir corriendo.
P.- Es posible que a partir del día 24 haya que
cambiar el escenario y negociar mucho más que hasta ahora…
R.-
Probablemente haya cada vez más gobiernos en minoría. Eso no es malo, pero sí
es malo si la oposición boicotea por sistema lo que presenta el gobierno de
turno, sea el partido que sea, y no aprueba nada por sistema. Pero hay ejemplos
de mayorías que se han pactado. En la Diputación de La Coruña, el 95 por ciento
de los puntos que hemos llevado a Pleno en esta legislatura de cuatro años han
sido aprobados por los tres partidos. Y entre el Partido Popular y el Partido
Socialista, el 98 por ciento. Se pueden tener mayorías absolutas y acuerdos
unánimes de toda la representación municipal. Para eso hay que tener ganas de
dialogar con ellos y tener una oposición constructiva.
P.- Con unos cuantos debates en los medios públicos y
privados sería suficiente en la campaña. Pero, positivamente, no ha habido gran
crispación.
R.- Creo que
sí, la prueba está en que esta campaña, en la que estuve en muchísimos
ayuntamientos en todo tipo de eventos, no ha habido mal ambiente, en general,
hacia nadie. Eso te tranquiliza y te alegra. Eso quiere decir que vamos
madurando democráticamente y que después cada uno elija la opción que considere
mejor. Pero hay que respetar a los que quieren hacer campaña.
P.- Una de las cosas que percibo es que han trasladado
la campaña a las calles, mucho más que otras veces.
R.- Las
municipales son unas elecciones muy de calle, muy de candidato que se presenta.
Si el candidato no es bueno hay problemas. Dicho esto, las campañas no son lo
que eran. Ahora las campañas tienen un techo de gasto, han cambiado los
ordenamientos de financiación de los partidos. Me alegro y estoy orgulloso de
que esas normas las haya impulsado el Partido Popular. Ahora las aguas han
vuelto a su cauce. Aquello no tenía ningún sentido y ahora se ha puesto un poco
de sentido común y un límite a las campañas.
P.- Hasta ahora en Galicia era sota, caballo y rey:
PP, PSOE y BNG. Este escenario era bueno para el PP, pero la demoscopia dice
que todavía puede ser mejor porque la distribución del voto de la izquierda le
puede favorecer.
R.- Nosotros
no hemos sido los que creamos ningún partido. De que haya más diversidad nadie
se puede quejar. Es oportuno que salgan ahora porque había enfado, no sólo con
el partido que gobierna. Cuando pasen unos años veremos si los que llegan ahora
llegan para quedarse y cómo se van posicionando. Hablar en una tertulia en la
televisión es fantástico cuando no tienes responsabilidad de gobierno, no has
participado en ninguna elección complicada ni has tenido que tomar decisiones.
El problema viene después porque hay que justificarse. Nosotros tratamos de
pedir el voto a los que en su momento confiaron en el Partido Popular para que
sigan confiando. No está todo solucionado, ni mucho menos, pero sí estamos
trabajando para ver la luz al final del túnel. Hay gente que no quiere oír nada
parecido a Venezuela ni ningún planteamiento de los de Podemos. Por eso debe de
pensar que, al final, si van a votar al PSOE van a votar a una Marea. Les
animamos a que voten al Partido Popular en esta ocasión.
P.- La aparición de Ciudadanos resta votos al PP pero
le da opciones de gobierno, que de otra manera no tendría. Las encuestas suyas
¿qué reflejan?
R.- Hay un
poco de todo. Las que salen publicadas históricamente nos han dado menos representación
que los que posteriormente se reflejan en las urnas. Estamos convencidos de
haber hecho un buen trabajo, que somos la única opción seria en los ayuntamientos. Nos equivocamos en
algunas cosas, naturalmente, pero representamos una cierta estabilidad
necesaria para no paralizar las instituciones. En Coruña han salido proyectos
que si se preguntaba el primer año se decía que “ni de broma”. Un gobierno
sólido, sin necesidad de ningún otro apoyo, ha sacado proyectos importantísimos
para la ciudad y se ha invertido más que nunca en un mal momento. Espero que la
gente nos dé la razón. Lo que importa es un gobierno responsable, que genere
confianza. Yo no estoy de acuerdo con el cien por ciento de las decisiones que
toma el PP. Nadie puede estar de acuerdo al cien por ciento, eso es imposible.
P.- Entre esos indecisos, que son voto oculto, y el
arreón final están más cerca del objetivo del domingo por la noche. Da la
sensación de que estas elecciones son un primer acto para las generales. Se ha
hablado poco de financiación local, de la ley de reforma local, de las
diputaciones. Me imagino que a ustedes tampoco les preguntan por eso. ¿Ha
faltado ese debate?
R.- Los
temas que salen son muy recurrentes, temas de obras municipales, de servicios
sociales, en los que la capacidad de decisión del que se presenta es total. A
un alcalde le puede preguntar sobre el tratado de libre comercio entre la Unión
Europea y Estados Unidos, y poco podrá influir. A lo mejor, ese tema que usted
dice es asunto de las próximas elecciones generales.
P.- El papel de las diputaciones llega a la reforma
constitucional…
R.- Claro,
por eso, ya no depende del ámbito municipal. El posicionamiento acerca de las
instituciones lo tienen claro todos los ciudadanos. El Partido Socialista dice
algunos días que cree en las diputaciones y otros no. El Bloque no cree en ellas
pero cuando puede gobierna, como el caso de Lugo o La Coruña. Y los otros
partidos nuevos, como no tiene experiencia, no sabemos lo que puede pasar. Y el
PP ya sabemos lo que ha dicho. Al final se nos conoce por nuestros hechos que
es más importante que por lo que digamos.
P.- Desde el PP quizá haya ciertas dudas sobre si se
saben vender bien, si es valorado lo que hacen por los ciudadanos. ¿El problema
es de comunicación o nos están diciendo cosas que no piensan?
R.- El problema es que en el PP, en contra de los
que algunos piensan, cada uno dice lo que piensa. Y puede coincidir o no con la
opinión de los que estamos al frente de
las instituciones. Cualquiera tiene su propia idea y la defiende, siempre hemos
sido así. Pero puede dar la sensación de que los criterios son distintos. No
todos repetimos el argumentario, no todos repetimos lo mismo. En La Coruña
espero que seamos capaces de convencer a los vecinos y tener una mayoría
absoluta. En estos cuatro años se ha dado un giro a la ciudad, un espaldarazo
definitivo. Y con otros cuatro años, esos proyectos que están en marcha se
acabarán y otra gente seguirá con el proyecto.
P.- ¿Comparte esa filosofía de ocho años suficientes
en un cargo?
R.- Estoy
totalmente de acuerdo que todo tiene un periodo. Ojalá que quede grabado esto y
si opino lo contrario en alguna ocasión alguien me lo recuerde. No debe de
estar una persona mucho tiempo en un puesto, incluso en la administración.
Después ocurre que alguien te dice: eso no se puede hacer, nunca lo hemos
hecho. En política y en la vida se debe de ir cambiando de funciones. Eso no
quiere decir que pasados ocho años te tengas que quedar en casa. Habrá otro
sitio donde aportes tu experiencia anterior y un punto de vista nuevo,
diferente, que enriquecerá las aportaciones que puedas hacer. Y en ese sentido
estoy de acuerdo con el alcalde de Coruña.
P.- Por cierto, presidente, ¿le gustaría optar otra
vez a presidir la Diputación?
R.- No ha
sido una mala experiencia. Quedan cosas por hacer y a mí me gustaría acabarlas
y cambiar otras. Vendrán otros después que seguirán mejorándolas. El partido no
ha dicho nada, de momento.
P.- Usted va de número dos por Ferrol. ¿Cómo lo tiene
allí, pese a la crisis económica?
R.- Es
el mejor ejemplo de lo que estábamos hablando. En Ferrol, la primera mayoría
absoluta hace cuatro años ha provocado un gobierno tranquilo, estable, que ha
sacado adelante los proyectos. No se ha paralizado nada por no tener mayorías.
Si ahora conseguimos revalidarla se demuestra que un gobierno estable es
importantísimo. De lo contrario podría haber sido un mandato terrorífico para
Ferrol y ha sido un mandato bueno, desde
el punto de vista político, y por eso los ciudadanos van a dar un respal