Antonio Lodeiro / Radio Líder. El alcalde de Cerceda, José
García Liñares, recién reelegido por mayoría absoluta en la lista del Partido
Socialista Obrero Español (siete concejales contra cuatro y dos) acude a
nuestra sección por ser uno de los que
suena como posible presidente de la Diputación de La Coruña.
Pregunta.- Puede que el PSOE consiga tocar poder autonómico
y municipal, pero los resultados han sido en porcentaje los peores desde el año
1979. ¿Asumen este tipo de análisis aunque acaben mejor colocados de lo que
pensaban?
Respuesta.-
El éxito, digamos, se debe en gran parte al fracaso del Partido Popular, no a
un éxito socialista. Bien es cierto que donde los resultados son malos es en
las grandes urbes, no en los ayuntamientos pequeños. Pero, evidentemente, los
resultados no son buenos.
P.- En las grandes ciudades, excepto Vigo, no ha habido
triunfo, pero en las villas medianas y pequeñas, como Cerceda, sí. Eso nos
lleva a las diputaciones. El PP sólo conservará la de Orense. ¿Será usted el
candidato a presidir la de La Coruña?
R.- No, no,
en ningún caso. Ya estuve en la Federación de Fútbol… En ese momento no te das
cuenta, pero no puedes atender dos instituciones, como serían la Diputación y
el Ayuntamiento. Yo me debo a mis vecinos, ya no estoy para aventuras. Si
tuviera 30 años, pudiera ser, pero ahora no. Que yo sepa se postulan el alcalde
de As Pontes y el alcalde de Dumbría, Pequeño, y uno de los dos será el
presidente.
P.- ¿Cuál es el secreto para lograr y mantener una
mayoría absoluta?
R.- Yo, la
verdad, llevo seis. En ese sentido, me considero afortunado porque estamos en
un ayuntamiento mayoritariamente del PP, como así se demuestra en las
elecciones generales y en las autonómicas. Nosotros sacamos ahora un 53 por
ciento de los votos, pero si mañana hubiera unas elecciones generales o
autonómicas sacaríamos un 26 o un 28. Para mí, el secreto es la gestión, no es
por ser guapos ni rubios. Trabajamos todo lo que podemos, con el afán de
mejorar el nivel de vida de los vecinos y eso es lo que nos lleva al éxito
actual.
P.- Sogama está radicada en su municipio y Cerceda
tiene un alto nivel de renta per cápita. ¿Qué ha significado Sogama?
R.- Nosotros
ya teníamos una térmica y una mina. La térmica sigue y la mina no. Por lo
tanto, ya teníamos experiencia en incineración. A fin de cuentas, la térmica es
una incineración del carbón. Debido también al alto porcentaje de emigración
que llegó a tener Cerceda (hace 30 años, la mitad de la población, unos mil
quinientos ciudadanos, estaba en el extranjero). Y muchos habían visto estos
sistemas en Suiza, por lo que fue un poco más fácil. Aun así hubo muchas
dificultades en su implantación, que coincidió con mi acceso por primera vez a
la Alcaldía. La verdad es que fueron momentos muy difíciles pero, al final,
siempre pongo en la balanza lo positivo y lo negativo. Si lo bueno pesa más damos
un paso adelante. En el tema de residuos era complicado porque pocos sabían
algo de su tratamiento. Pero ahora tenemos un índice de paro que no llega al
diez por ciento cuando Galicia tiene un 21,8 por ciento, creo. Algo tendremos
que ver en ese asunto, hay más de cuatrocientos empleos estables, no
temporales. Y, de vez en cuando, alguna reparación que absorbe muchísima más
gente. Son 400 empleos directos porque indirectos hay muchísimos. Por lo tanto
es un factor económico muy importante para Cerceda, aparte los impuestos, que
son elevados. Además, tenemos un convenio con la propia térmica. Es un tema muy
beneficioso. De hecho, los que antes se oponían –porque los únicos que
defendimos el tema fuimos nosotros- me paran por la calle ahora para decirme
que no dejarían llevar la ampliación a otro lado.
P.- Y, según nos dicen los datos, se está creando también un polo de atracción
relacionado con la industria medioambiental, ¿no es cierto eso?
R.- Sí,
porque dentro del complejo hay una planta de envases y embalajes, de latas
“breaks”. Y algunas más en el polígono, que no hubieran venido de no estar aquí
Sogama. O la planta de “voluminosos”, donde se tratan neveras, lavadoras. O el
punto limpio, propio del ayuntamiento. U otra planta de vidrio, o de latas. No
sólo son los más de 400 puestos sino que otras empresas también se
establecieron aquí. Aparte de que mejorarnos las comunicaciones, no hay más que
ver lo que había hace veinte años y ahora.
P.- Después de
tantas legislaturas y de tantas discusiones sobre el límite de mandatos,
¿cuándo es el momento para dejar un cargo?
R.- Tengo
una máxima: en un puesto de éstos, o te vas o te echan. Me pregunto, ¿por qué
hay que irse? Los vecinos sabrán lo que quieren. Me hace gracia cuando se dice
que ocho años es el límite. Ni en ocho ni en veinte ni en sesenta: nunca
tendrás todo hecho. Depende de las ganas que tengas de hacer las cosas. Y los
vecinos tienen la palabra, la primera y la última.