La Comisión Europea ha autorizado una ayuda en favor de un astillero alemán, situado en una zona económicamente deprimida, equivalente a la Ferrolterra gallega. Esta ?deferencia? de Bruselas hacia el astillero de Stralsund ha sido analizada en Radio Líder por el eurodiputado del PSdeG, Antolín Sánchez Presedo. El socialista ha explicado que esa ayuda se debe a que la actuación en el astillero germano se limita a la modernización de las instalaciones, para mejorar su productividad. No se trata, por tanto, de un aumento de la capacidad, como sí sería en Fene si saliese adelante el proyecto gallego, para que Barreras se dedique a la construcción naval civil. Asegura el eurodiputado socialista que, en las ayudas al naval, Galicia cuenta con las mismas reglas de juego, y que no hay discriminación. De lo que se trata ahora, según Sánchez Presedo, es de convencer a la Unión Europea de que, aunque no dé ayudas, sí permita que se instale la actividad privada en el astillero. Recuerda que no repercutiría en la actividad de la empresa pública Navantia, ya que trabajarían en los terrenos ociosos. Para explicarle a la Unión Europea la importancia del proyecto y conseguir modificar los acuerdos de 2004, que prohíben la actividad civil en Fene, han presentado iniciativas ante la Comisión Europea. Quieren saber qué condiciones debe cumplir el plan de la Xunta para que sea aceptado. Se trata, explica Presedo, de convencer a Bruselas de que España es un Estado que cumple sus compromisos, al tiempo que quiere aprovechar el buen momento por el que atraviesa la construcción civil a través de la iniciativa privada.