Internacional
15-02-2007
El presidente ruso, Vladímir Putin, aceptó la dimisión presentada por el líder electo de Chechenia, Alú Aljánov, y nombró presidente interino de esta república rusa al actual primer ministro chechén, Ramzán Kadírov. En una reunión en el Kremlin con Aljánov, Putin anunció que acepta su solicitud de "destinarlo a otro lugar de trabajo" y lo nombra viceministro de Justicia de Rusia, informó la agencia Interfax.
El portavoz del Kremlin, Alexéi Grómov, anunció a su vez que Putin nombró por decreto presidente en funciones de Chechenia a Kadírov, el auténtico hombre fuerte de esa conflictiva república del Cáucaso e hijo de su primer presidente pro-ruso, Ahmad Kadírov. La decisión de Putin pone fin a un largo enfrentamiento entre los dos principales dirigentes de Chechenia desde la elección de Aljánov en agosto de 2004, y despeja el camino para que Kadírov acceda con seguridad a ese cargo en unos comicios presidenciales anticipados.
El decreto firmado por Putin establece que Kadírov, primer ministro chechén desde marzo de 2006, ejercerá en funciones el nuevo cargo hasta que lo asuma oficialmente el próximo presidente plenipotenciario de Chechenia.
La administración del Distrito Federal Sur de Rusia, al que pertenece Chechenia, anunció a su vez que en esa república se celebrarán próximamente "consultas" para promover a "al menos dos candidatos" a la presidencia chechena, para cumplir así con los requisitos legales de unas elecciones pluralistas.
Kadírov cumplió el 5 de octubre pasado los 30 años, edad mínima exigida por la ley chechena para poder postular como presidente de la república, escenario desde 1994 de dos cruentas guerras de secesión que costaron la vida a decenas de miles de personas, en su mayoría civiles. Su padre, Ahmad Kadírov, elegido primer presidente de la Chechenia rusa, fue asesinado por la guerrilla en un ataque con bomba en Grozni en mayo de 2004.
En la primera guerra chechena (1994-96) Ajmad Kadírov era el líder islámico de los separatistas, pero en la segunda, iniciada en 2000, se pasó del lado de Moscú y logró imponer con mano de hierro su autoridad en Chechenia.
Su hijo, jefe de una "guardia pretoriana" a la que algunos medios acusan de cometer más atropellos que las tropas rusas y los extremistas islámicos, ha heredado y reforzado ese control personal sobre la república, de la que asimismo aspira a ser presidente.
Ramzán logró atraer a miles de guerrilleros, que engrosaron su tropa personal y la policía chechena, y ha arrancado al Kremlin y la diáspora chechena numerosos fondos para levantar la república de las ruinas y dar trabajo a sus habitantes.
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