El número de accidentes mortales descendió en Galicia el año pasado en algo más del 20%. Se trata de una diferencia de más de 20 puntos con la media estatal, que sólo se redujo en un 2,4% en el mismo período. Aunque el número de fallecidos en el puesto de trabajo ha descendido, ha habido un repunte de un 1,2% en 2006 del número de accidentes, en términos absolutos. Se produjeron 575 siniestros más que en 2005. Aunque también ha crecido la población afiliada. Datos que destacaba en Radio Líder el conselleiro de Traballo, Ricardo Varela, quien insiste en que pese a que la evolución es buena, no se debe bajar la guardia. Recuerda que en la siniestralidad laboral influyen muchos factores, por lo que el trabajo para reducirla debe ser ?permanente?. Varela explica, además, que casi la mitad de los accidentes, el 45 por ciento, son de tráfico o coronarios. Las intervenciones, en estos casos, quedan fuera del ámbito de la Consellería. Para intentar atajar la lacra de la siniestralidad, el titular de Trabajo aboga por profundizar en la cultura de la prevención. Una tarea que llevará su tiempo, porque el objetivo es prevenir durante todo el día. ?No se trata de ponerse el cinturón de seguridad cuando se coge el coche y después llegar a la obra y no colocarse el arnés?, explica. En la importancia de la prevención ha insistido también, en Matinal Líder, el secretario xeral de CIG-Saúde. Antolín Alcántara asegura que la Administración debe aportar medidas de choque para que los empresarios se lo tomen en serio. Critica el responsable de CIG que aún no se hayan puesto en marcha las medidas que se aprobaron, en agosto, cuando se firmó el primer acuerdo para luchar contra la siniestralidad. Desde entonces, dice Antolín Alcántara, no se ha ejecutado nada, ni se ha marcado un presupuesto. El sindicato detecta, además, que la patronal se relaja en la prevención, porque supone una inversión económica. Alcántara ve cierta ?picaresca? de algunas empresas ante los accidentes laborales. Asegura que muchas empresas ?disfrazan? los datos de siniestralidad interna, de forma que no se tramitan bajas por accidentes pequeños. A cambio se viste esa baja como vacaciones o días de descanso. Una práctica que, según Alcántara, busca evitar penalizaciones y que no se encarezcan las pólizas.