El primer barómetro realizado por el CIS tras el atentado de ETA en el aparcamiento de la T-4 de Barajas sitúa al terrorismo como principal problema de los españoles y otorga al PSOE una ventaja de 1,2 puntos sobre el PP, distancia que es la menor de la Legislatura entre ambos partidos. El terrorismo no era considerado como el principal problema desde marzo de 2004, tras los atentados del 11-M, y en el barómetro realizado el pasado mes de diciembre se situaba en cuarto lugar. Pero esa preocupación se ha disparado tras la acción de ETA en el aeropuerto de Barajas, ya que en el muestreo realizado entre el 22 y el 31 de enero pasados el terrorismo fue citado como el principal problema por el 44,9 por ciento de los encuestados (en diciembre fue citado por el 27,1). Aunque en la clasificación de principales problemas ha ocupado diferentes puestos desde el alto el fuego de ETA, nunca ha estado en los dos primeros y llegó a ser relegado hasta la quinta posición en mayo y junio de 2006. Tras el terrorismo, el barómetro de enero sitúa como principales problemas el paro (con un 37,6 por ciento), la inmigración (34,5 por ciento) y la vivienda (29,8 por ciento). En el apartado de estimación de voto, el PSOE aventaja en 1,2 puntos al PP, pero este partido recorta 0,2 puntos respecto al barómetro de octubre (el último que incluía estos datos) y se queda a la menor distancia de los socialistas de toda la Legislatura. El PSOE lograría un 38,8 por ciento de los votos y el PP un 37,9 por ciento, mientras que Izquierda Unida experimentaría un notable incremento al pasar de un 5,1 por ciento de voto estimado en octubre a un 6,5 por ciento en enero en enero. CiU mantiene su cuarta posición, con un 3,2 por ciento (3,1 en octubre), en tanto que ERC sufre un fuerte retroceso, ya que en el anterior barómetro el CIS le adjudicaba un 2,8 por ciento y en enero pierde ocho décimas y se queda con un 2 por ciento de los votos. Además, el PNV también baja tres décimas, al obtener un 1,4 por ciento. Los resultados referidos al voto directo expresado por los encuestados (sin ponderar por los sociólogos del CIS) recogen una hipotética distancia de casi diez puntos entre las dos principales formaciones políticas: un 29,1 por ciento el PSOE y un 19,3 el PP. Valoración de líderes En cuanto a la valoración de los líderes políticos, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se mantiene como el más valorado y aumenta su puntuación del 4,76 de octubre al 4,93, mientras que el presidente del PP, Mariano Rajoy, es el único dirigente político que desciende, al pasar de 3,71 a 3,69 puntos. Después de Zapatero se sitúan el coordinador general de IU, Gaspar Llamazares (con una puntuación de 4,32); el portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida (3,86); el dirigente de Coalición Canaria Paulino Rivero (3,78) y Rajoy. Las últimas posiciones son para el presidente del PNV, Josu Jon Imaz, con un 3,27, y para el dirigente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, al que los encuestados ponen una nota de 2,9. En el Gobierno todos los ministros mejoran y sigue siendo la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, la más valorada por los españoles, con una nota de 5,58. También obtienen nota superior a cinco el vicepresidente segundo y ministro de Economía, Pedro Solbes (5,27), el titular de Defensa, José Antonio Alonso (5,08) y el de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba (5,0 puntos). Los últimos son la ministra de Vivienda, María Antonia Trujillo (3,81 puntos), y el responsable de Industria, Joan Clos (4,20). Otro apartado de la encuesta se refiere a la confianza que los ciudadanos dicen tener en el presidente del Gobierno y en el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, que en ambos casos desciende respecto a los resultados de octubre. El 35,8 por ciento tiene "mucha" o "bastante" confianza en Zapatero, frente a un 60,7 que asegura tener "poca" o "ninguna"; en el caso de Rajoy, ahora confían en él el 18 por ciento de los encuestados y no les suscita confianza al 77,1 por ciento. El barómetro del CIS revela también la desconfianza y el desinterés de los españoles por la política y muestra cómo la mayoría cree que, esté quien esté en el poder, siempre busca su interés personal.