La provincia de Baluchistán, en el suroeste de Pakistán, amaneció hoy de luto, con banderas a media asta, colegios sin niños e instituciones gubernamentales cerradas tras el atentado suicida en un hospital de su capital, Quetta, que acabó con la vida de vida a 71 personas e hirió a otras 128.
"La provincia guarda tres días de luto. Todos los edificios del Gobierno, los centros educativos y los comercios están cerrados. La ciudad está paralizada", dijo a Efe el portavoz del Ejecutivo regional, Anwar ul Haq Kakar. Efe