La Corte Internacional de Justicia (CIJ) concluyó que hubo un genocidio en la ciudad bosnia de Srebrenica en 1995, pero eximió de responsabilidad a Serbia, aunque admitió que las autoridades de Belgrado ni previnieron ni castigaron esa matanza de 8.000 varones musulmanes. La presidenta de la Corte, Rosalyn Higgings, explicó en la lectura de sentencia que el crimen de genocidio no puede atribuirse legalmente a Serbia, porque "la decisión de matar a los varones musulmanes en Srebrenica fue tomada por algunos miembros del ejército de los serbios de Bosnia, pero sin el control efectivo de la entonces República Federal Yugoslava". El tribunal sentenció sobre la demanda planteada en 1993 por Bosnia contra Serbia por su supuesta responsabilidad en el genocidio contra musulmanes ocurrido durante la guerra civil bosnia de 1992-95. La CIJ no puso en duda la comisión de genocidio en Srebrenica, donde en julio de 1995 murieron a manos del ejército serbobosnio unos 8.000 musulmanes varones. Para los jueces, que basan su competencia en el artículo IX de la Convención de Genocidio de 1948, la comisión de genocidio implica la intención de destruir a un grupo o parte del mismo. Argumentaron que el genocidio de Srebrenica no fue llevado a cabo "a través de órganos o personas de Serbia cuyos actos implican su responsabilidad bajo el Derecho Internacional". Aunque constataron el genocidio en Srebrenica, los jueces también desestimaron que Serbia hubiera cometido el crimen de "complicidad en genocidio" porque, a pesar del apoyo militar y económico de Belgrado a la región serbia de Bosnia (República Srpska), no pudo demostrarse que las autoridades serbias tuviesen la "intención" de destruir a los musulmanes bosnios. "La decisión de matar a la población masculina de los musulmanes de Bosnia fue tomada por algunos miembros del Ejército de la República Srpska sin instrucciones ni control efectivo de la República Federal Yugoslava", indica la sentencia. La juez Higgings resaltó que la Corte solamente pudo constatar con "pruebas concluyentes" que la República Federal Yugoslava (liderada por el fallecido Slobodan Milosevic) "era completamente consciente del clima de enfrentamiento entre los serbios de Bosnia y los musulmanes en la región de Srebrenica". Sin embargo, a pesar de que "le quedó claro el serio riesgo de genocidio en Srebrenica", las autoridades en Belgrado no "habrían tenido conocimiento de la intención de cometer" ese crimen, dictaminó la sentencia. Según la Convención de Genocidio de 1948, es imprescindible demostrar la "intención" de cometer genocidio es un requisito que define el crimen en sí. La Corte estimó que Serbia violó la convención de Genocidio en lo que se refiere a la prevención de ese crimen, porque no "hizo nada" para evitarlo "a pesar de los lazos políticos, militares y financieros entre las autoridades (yugoslavas) y la república de los serbios en Bosnia". Añadieron que Serbia también violó la Convención en lo que respecta al castigo de ese crimen, porque no colaboró plenamente con el Tribunal Penal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY) a la hora de transferir a responsables como el general Ratko Mladic, todavía prófugo de la justicia internacional. La Corte desestimó una indemnización económica y concluyó que la declaración en la que indica que Serbia ni previno ni castigó la masacre de Srebrenica supone una compensación simbólica suficiente. Igualmente, en la conclusión del que ha sido el primer fallo de la CIJ en un caso de genocidio, el tribunal ordenó que "Serbia deberá tomar inmediatamente pasos efectivos para asegurar la plena colaboración" con el TPIY y "transferir a ese Tribunal a los individuos acusados de genocidio". El TPIY todavía espera poder juzgar antes de su cierre en 2008 a los líderes políticos y militares serbobosnios, Radovan Karadzic y Ratko Mladic, respectivamente, acusados de genocidio en Srebrenica.