Francia acaba de cerrar el último capítulo de una cuestión que ha levantado ampollas los últimos cinco años: la inclusión de las corridas de toros en su lista representativa del patrimonio cultural, primera etapa para ser declarado bien inmaterial de la humanidad por la Unesco.
El Consejo de Estado galo, máxima instancia administrativa del país, zanjaba el tema hace apenas dos semanas, al rechazar el recurso a favor de la presencia de los toros en ese inventario, aunque el debate sigue abierto y las versiones sobre la misma son plurales y contradictorias. Efe