Cada vez que toca adelantar o atrasar los relojes se reabre el debate sobre la singularidad de los horarios en España, se escuchan propuestas a favor y en contra del horario de verano acordado en la UE y surgen los defensores de volver al huso que geográficamente nos corresponde.
Que los españoles tienen costumbres distintas a las de muchos otros europeos -por lo general, nos despertamos, comemos, salimos del trabajo, cenamos y acostamos mucho más tarde- es incuestionable; que el país -excepto Canarias- no se encuentra en el huso horario que le toca, también. Efe