Unida en el reclamo de libertad y democracia para Cuba pero fragmentada en múltiples grupos, la disidencia interna asiste a la muerte de Fidel Castro con el reto de lograr mayor influencia social, en una época en que las nuevas tecnologías han abierto espacios a la crítica y el descontento.
Los disidentes y opositores a Castro surgieron casi al tiempo del triunfo de la revolución y se han mantenido con altibajos como un elemento siempre presente en la isla y siempre acusados por el régimen como "contrarrevolucionarios" y "mercenarios" al servicio de Estados Unidos. Efe