Desde hace años, el aniversario de la Constitución ha servido para debatir sobre su vigencia y en su 38 cumpleaños se ha cumplido la tradición. Esta vez, toda la clase política coincide en que toca ya su puesta al día aunque, eso sí, no hay acuerdo sobre cuándo abordar la reforma y sobre todo, para qué.
En un momento político sin mayorías claras en el Parlamento podría parecer más difícil que nunca abordar esa reforma de la Carta Magna, aunque algunos creen que es precisamente ahora cuando se puede coser un consenso parecido al que alumbró la Constitución en 1978. Efe