Nacional
05-03-2007
El instructor jefe de la investigación del 11-M reconoció que la Policía localizó por primera vez en 2003 la finca de Chinchón en la que supuestamente se montaron las bombas a raíz de los atentados de Casablanca, pero dejaron la investigación "en suspenso" al huir a Marruecos el sospechoso que la había alquilado en 2002, Mustafa El Maymouni, encarcelado en ese país.
En esta décima jornada de juicio este inspector jefe de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Policía, que declara bajo el sistema de protección de testigos, aseguró además que en ningún momento tuvo conocimiento de "otra vinculación" con el 11-M que no fuera islamista, y precisó que si hubiera sido así le hubiera llegado. Este inspector afirmó también que el 13 de marzo de 2004 la Policía no barajó ningún dato sobre suicidas en los trenes y dijo: "ese es un dato que lógicamente esperábamos desde el primer día, porque si lo hubiera habido era signo directo de que el atentado era obra de islamistas; pero, en ningún momento se tuvo conocimiento de que lo hubiera".
Sobre la finca de Chinchón, dijo que tras dar con la finca en la que Maymouni se reunía con los miembros de su célula -que luego lideraría el suicida Serhane Ben Abdelmajid, "El Tunecino"- éste se marchó poco después a Marruecos y "el resto de la estructura dejó de reunirse".
Respecto a si fue el acusado José Emilio Suárez Trashorras la persona que facilitó los datos el 17 de marzo de 2004 para localizar la finca, el testigo, el primero que comparece ante el tribunal y que comenzó a declarar el pasado miércoles, recordó que ya se conocía que esa finca había sido alquilada por Maymouni en octubre de 2003 y "con esos datos se localiza". Comprobaron, añadió el testigo, que la finca la había alquilado, con identidad falsa, el suicida Jamal Ahmidan, "El Chino", que, según se supo después del 11-M, había regresado a España en el verano de 2003.
En este sentido, señaló que, a posterior, los investigadores determinaron que octubre de 2003 es la fecha en la que se hacen los preparativos finales para los atentados porque "se lleva a acabo de forma más directa y rápida la concreción de los grupos y la relación entre todos ellos". "De esa estructura (la de "El Chino") no teníamos ningún conocimiento, ni siquiera conocimiento de que estuvieran aquí (en España)", aseguró el testigo, al precisar que lo que sí manejaban eran datos del "seguimiento de actividades de sectores vinculados al salafismo en el sumario abierto a raíz de los atentados de Casablanca", en mayo de 2003.
También indicó que había abierta una investigación sobre la estructura de Serhane Ben Abdelmajid, "El Tunecino", y reuniones en el local de la calle de Virgen de El Coro que tenía alquilado el acusado Mouhannad Almallah Dabas. Con los restos de las investigaciones sobre la célula de Maymouni y la de el líder de Al Qaeda en España. Imad Eddin Barakat, "Abu Dahdah", los investigadores, según declaró, confeccionaron, tras el 11-M, cuadros con fotos de las personas que creíamos estaban al frente de los grupos que perpetraron los atentados: "El Chino", Rabei Osman El Sayed, "Mohamed El Egipcio" y los huidos Amer Azizi y Said Berraj, entre otros.
Este primer testigo del juicio recordó también que la investigación de los explosivos utilizados en el 11-M pasó de ser llevada por la Guardia Civil tras la primera detención del ex cuñado de Trashorras, el también acusado Antonio Toro, el 27 de marzo de 2004, "por indicación de la autoridad judicial y de nuestra superioridad".
Tras indicar que no se comunicó "ninguna motivación" específica para esa "división" en la investigación, añadió que su sección estaba "centrada" en las "redes islamistas", si bien dijo que disponían de una "información genérica" de los explosivos.
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