El Confidencial
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José Manuel López García
Nacional

Un agente dice que la primera inspección ocular de la Renault Kangoo le hizo descartar que fuera ETA

07-03-2007

El policía que hizo la inspección ocular de la furgoneta Renault Kangoo en que los terroristas trasladaron las bombas que colocaron en los trenes, dijo que, tras observar, la mañana de los atentados, el vehículo desde el exterior y comprobar que las matrículas eran las originales, pensó que no ése no era el "modus operandi" de ETA. Este séptimo testigo, agente de la Brigada Provincial de Información de Madrid del grupo ETA-Madrid, se desplazó a las proximidades de la estación de Alcalá de Henares cuando, sobre las diez y media de la mañana, un testigo, el portero de una finca de las inmediaciones, alertó de la existencia de este vehículo sospechoso del que dijo haber visto bajarse a tres personas con bufandas, gorros y mochilas. Al llegar hasta la furgoneta, según explicó, se aproximó para realizar una inspección ocular externa, mirando a través del cristal de la parte delantera y de las ventanillas del piloto y del copiloto, ya que la parte trasera del vehículo era "ciega". Lo primero que hizo fue buscar "un elemento de suficiente entidad que pueda albergar u ocultar un artefacto explosivo" colocado para hacerlo estallar con la intención de borrar las huellas que hubiera en el vehículo, además de comprobar si había "signos de forzamiento" y si las placas de matrícula habían sido manipuladas. Al determinar que no concurrían ninguno de estos elementos, a pesar de que la furgoneta, como él mismo comprobó en ese momento, había sido robada doce días antes de los atentados, el 28 de febrero de 2004, consideró que lo observado no se correspondía con el "modus operandi" de ETA. No obstante, precisó, a preguntas de las acusaciones, que quisieron saber si ya en ese momento se descartó la autoría de ETA, que el hecho de que él opinase una cosa no implicaba que no se fuera a seguir una línea de investigación, "para eso hay un instructor de la causa, que es el que determina lo que se investiga", afirmó. Tras la inspección ocular exterior, en la que, dijo, no vio "nada concreto ni significativo" a pesar de que vio "muchas cosas y estaban revueltas", acercaron a un perro policía y, al no detectar "ninguna sustancia explosiva", "un funcionario apalancó el portón trasero de la furgoneta, la abrió y entró por lo menos un perro", ya que no pudo verlo bien, porque, por "cuestiones de seguridad", se encontraba a unos diez metros de distancia. "Después de que los perros hubieran hecho su labor -prosiguió- el responsable del equipo me pidió que buscara testigos entre los vecinos y comerciantes de la zona, así como que hablara con el testigo que había señalado la furgoneta", el citado portero de la finca de Alcalá de Henares. Relató que entonces se dirigió a la estación de Alcalá para preguntar si existían cámaras de seguridad que hubieran podido captar alguna imagen de los terroristas, pero un empleado, que dijo no recordar quién era, le explicó que había un sistema de grabación que estaba anulado y que a través de las cámaras se tenía sólo "visión directa", pero lo captado no quedaba grabado en cinta. También habló con el portero de la finca, que le indicó que le sorprendió que los tres sospechosos que vio vistieran con ropas de abrigo, cuando no hacía prácticamente frío, y le habló de la altura que tenían, y que pensó que podía tratarse de personas de países de Europa del Este. Sin embargo, este último dato, añadió el testigo, no lo volvió a comentar el portero cuando declaró en la Brigada Provincial de Información y, al ser preguntado este agente si comunicó este dato a sus superiores, contestó que no, porque "el testigo declara y dice lo que dice" en su declaración oficial, aunque no descartó que él le hiciera algún comentario a un compañero.





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