El PP ha reunido a cientos de miles de personas en Madrid en protesta por la política penitenciaria del Gobierno y la concesión del segundo grado al etarra De Juana Chaos. Bajo el lema "España por la libertad, no más cesiones a ETA", los asistentes, que la Comunidad de Madrid cifra en más de dos millones y la Delegación del Gobierno en más de 300.000, marcharon sin incidentes entre la plaza de la Cibeles y la de Colón. El líder del PP, Mariano Rajoy, portó la pancarta con el lema principal de la convocatoria. Junto a él se situó la presidenta del PP vasco, María San Gil, y Pilar Elías, la viuda de Ramón Baglietto, así como de numerosos cargos electos del partido en el País Vasco. También estaba presente el ex presidente del Gobierno José María Aznar, que fue muy aplaudido a su llegada a la Plaza de Cibeles junto con su esposa, Ana Botella, y junto a Pilar Elías el padre de Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP de Ermua asesinado por ETA en 1996. También destacó la presencia de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre; la de los portavoces del PP en las Cámaras, Eduardo Zaplana y Pío García Escudero, o la del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, entre otros, así como la del ex jefe del Ejecutivo Leopoldo Calvo Sotelo. Ya por detrás, se situaron los barones territoriales y los alcaldes de las capitales de provincia, diputados, senadores y parlamentarios de todas las Cámaras. El encargado de cerrar la movilización fue Rajoy, que convocó "solemnemente" a los ciudadanos a "defender la nación española" frente a la "claudicación" ante ETA por parte del Gobierno y a "recuperar la España que no se rendía ante los terroristas" ni les pagaba "peaje" para buscar con ellos un "trato delirante". Rajoy exigió al Gobierno que rectifique y deje de buscar con ETA una "paz engañosa". El líder del PP, acompañado por concejales amenazados de su partido, agradeció la participación en la manifestación, convocada por "la torpeza de un Gobierno que se ha dejado coaccionar por un asesino y ha cedido", e instó al Ejecutivo a que rectifique y a que se imponga la razón. Su intervención, que duró unos 20 minutos, fue interrumpida en numerosas ocasiones por los aplausos y gritos de los manifestantes, que además corearon al terminar el discurso los "Viva la libertad" y "Viva España" que proclamó Rajoy desde el escenario. El acto terminó con el himno nacional y un aplauso. Entre los gritos que interrumpieron a Rajoy en varias ocasiones se pudo escuchar "Zapatero dimisión", el más repetido, o "España, España", "Todos a una contra Batasuna" y "España unida jamás será vencida".