El Confidencial
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José Manuel López García
Internacional

La ex espía Valerie Plame denuncia en el Congreso la intención política de la revelación de su identidad

16-03-2007

La ex espía estadounidense Valerie Plame rompió su casi total silencio al declarar ante el Congreso que la divulgación de su identidad por altos cargos de la Casa Blanca fue una irresponsabilidad con una motivación "puramente política". Han pasado ya casi seis años desde que la vida paralela de Plame saliera a la luz pública en una columna del periodista conservador Robert Novak, pero hasta ahora la empleada de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) no había explicado lo que ese acto supuso para ella. Este viernes tuvo esa oportunidad ante la audiencia del Comité de Supervisión y Reforma del Gobierno de la Cámara Baja, que en sí fue una muestra del poder de los demócratas para indagar en asuntos que el Gobierno preferiría que se olvidaran. En una sesión impensable cuando los republicanos controlaban el Congreso y transmitida incluso por el canal de derechas "Fox News", la ex espía removió en una herida antigua de un Gobierno acosado por los escándalos. "Altos funcionarios de la Casa Blanca y del Departamento de Estado usaron mi nombre y mi identidad sin ningún cuidado y de forma irresponsable", afirmó Plame ante los legisladores. Su trabajo de agente de la CIA salió a la luz de forma solapada, en forma de "filtraciones" anónimas a la prensa, por motivos "puramente políticos", a juicio de Plame. El objetivo era desacreditar a su marido, el ex embajador Joseph Wilson, que había criticado las razones dadas por la administración de George W. Bush para invadir Irak. En 2002, la CIA envió a Wilson a investigar si el entonces presidente iraquí, Sadam Husein, había intentado comprar uranio de Níger, una información que se originó en la oficina del vicepresidente de EEUU, Dick Cheney, según testificó hoy Plame bajo juramento, pero su marido concluyó que era falsa. Aun así, un año después, el presidente Bush reiteró esa acusación en el discurso sobre el Estado de la Unión en enero de 2003, tres meses antes de que el primer misil Tomahawk reventara la noche de Bagdad. Wilson divulgó el resultado de su informe en un artículo de opinión, lo que hizo sonar todo tipo de alarmas en la Casa Blanca, como se ha sabido en el juicio de Lewis Libby, el "brazo derecho" de Cheney, declarado culpable de perjurio y obstrucción a la justicia la semana pasada. El 13 de julio de 2003 muy temprano por la mañana, Wilson entró en el dormitorio que comparte con su esposa y tiró encima de la cama el periódico con la columna de Novak, según relató Plame. "Sentí como si me hubieran golpeado en el estómago", dijo ella. "Inmediatamente pensé en la seguridad de mi familia, los agentes y las redes con las que había trabajado", señaló. A nivel profesional significó el fin de su carrera como agente secreto y de las posibilidades de trabajar en el extranjero, lo que deseaba, declaró Plame, que es madre de gemelos. La columna decía que Plame, quien trabajaba en el departamento de armas de destrucción masiva, sugirió a la Agencia que escogiera a su marido para la misión en Níger, en un intento, según el embajador, de socavar su credibilidad. Plame lo negó . "No lo recomendé. No sugerí su nombre. No hubo nepotismo. No tenía la autoridad para hacerlo", afirmó. Algunos comentaristas y legisladores conservadores han puesto en duda si Plame era realmente un agente secreto, dado que iba cada mañana a las oficinas de la CIA en Langley, en el estado de Virginia. Plame, quien dijo haber participado en misiones secretas fuera de EEUU, respondió a esas acusaciones afirmando que "Sé que estoy bajo juramento y digo que yo era un agente secreto de la CIA".





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