Parece que el todo vale se ha instalado en el ámbito político-económico. Si en el PP sospechan de que sus teléfonos están pinchados, en Endesa han pillado in fraganti a dos guardias civiles que hacían un seguimiento a su presidente, Manuel Pizarro. Al detectar a los sospechosos alertaron a la Policía Nacional, que los interceptó en un parking del centro de Madrid. La pregunta es evidente: ¿quién ordenó el seguimiento al presidente de Endesa y por qué?