El señor Lendoiro no se conforma con criticar severamente al presidente de La Voz, también hace lo propio con el alcalde Javier Losada. Duda de su talante y su talento y siembra dudas sobre su persona. Vamos, que se ha quedado a gusto. Parece que Losada ha heredado también las disputas con Lendoiro. En fin, que todo sigue igual y es que, ya saben, veinte años no es nada.