Era un día normal y soleado que transcurría como de costumbre, la perrita Estrella jugaba de arriba abajo con sus juguetes preferidos, ladraba y ladraba con alegría y con gran entusiasmo. Corría y corría de un lado a otro, saltando con alegría, una estrellita que siempre brillaba con su ladrido escandaloso.
En días de tristeza y dolor por la tarde del día 11 de agosto de 2026, mi papá dormía profundamente por la anestesia de inyecciones y pastillas por su dolor en la pierna que perdió hace muchos años, tenía tres días de esos fuertes dolores, ningún medicamento le llegaba, momentáneamente se le calmaba, pero de nuevo le regresaban los dolores en su muñón de la pierna derecha. Ese día yo estaba dando clases y en un momento a otro mi papá mientras dormía habló dormido y dijo: MAMÁ, MAMÁ, MAMÁ, MAMÁ…. (Q.E.P.D) Llamando a mi abuela (su mamá), mi mamá Zayda llegó corriendo a ver q pasaba pero mi papá estaba dormido profundamente hablando solo.
Continuamente salí a jugar con mi perrita estrella al pasillo- corredor de la casa, estrella me llevaba un peluchito para jugar, se lo tiré y ella lo iba a traer y así sucesivamente seguíamos jugando.
De la nada estrella se subió a un banquito de madera a ver hacia la calle, los carros, bicicletas, y personas que pasaban. Llegaron visitas a casa y mi mamá despertó a mi papá para recibirlas, salimos a platicar con las visitas, estrella seguía jugando y viendo todo con tranquilidad y amor porque estrellita era una perrita muy amorosa y juguetona.
En un momento Estrella estaba jugando con mi mamá en la sala de la casa y de la nada estrella se sintió mal se le durmieron sus patitas, se desvaneció y empezó a quejarse de dolor y a llorar, y en ese momento nos asustamos le empezamos a hablar para que se levantara del piso pero se quejó de dolor y luego se quedó dormida con sus ojitos abiertos viendo profundamente a mi papá, a la orilla de la silla mecedora que él se sentaba. Los dolores que tenía mi papá se le desaparecieron misteriosamente y la mirada de Estrella al fallecer era repleta de mucho cariño, amor para mí papá.
Estrellita, sus últimos suspiros los disfrutó jugando de un lado a otro como a ella le gustaba, siendo una perrita feliz, siempre brillará en el Cielo como un angelito. Zayda Quinto Calderón
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