La compasión es algo a ejercitar.
No sale de buenas a primeras en esta sociedad acomodada y llena por todos lados de pantallas y en la generación del botoncito porque está drogada sumida en un sueño de letargo.
No es una sociedad conectada entre sí, unida, emocionalmente comprometida.
Es una sociedad inmersa en máquinas donde el ser humano de hoy aspira a ser robot, un cacharro más entre los trillones y trillones que existen.
Con la compasión por el otro evolucionamos. Sin compasión retrocedemos.
Algunos solo expresan esa compasión, que en realidad no lo es, cuando van al cementerio a dar el pésame. Hay muchas lágrimas de cocodrilo y las religiones han perdido su esencia corrompiéndose como casi todo lo demás que nos queda entre las manos.
Algunos se ponen histéricos cuando llegan personas como ellas también pero que huyen del hambre, la desesperación, de la guerra, de la violencia y de no sabemos a qué sistema están sometidos en sus países de origen.
Esos han bloqueado sus emociones y no tienen compasión.
Ellos actúan como los de arriba, todo les molesta y se dedican a vociferar, igual que hacen los medios, con palabras más técnicas, porque vienen de universidades.
El efecto boomerang hará algo.
Otros, unos pocos se movilizan, se arremangan y se ponen codo a codo a darles de comer, a vestirlos, a dejarles ducharse en sus casas, a escucharles, a estar con ellos codo a codo.
Ellos son solidarios y humanos y no sienten al otro como un "invasor" como a algunos les gusta decir esa palabra tan despectiva y tan fuera del género humano.
¿Acaso las empresas y multinacionales así como occidentales no invadieron sus tierras robándose recursos naturales?
¿Con qué derecho hicieron eso?
Entrar con la caballería en zonas que no son suyas y por que tenían tecnología superior se hicieron con el poder de casi la totalidad.
Esas situaciones se vivieron en el pasado con pretextos de colonizar y se siguen manteniendo a día de hoy.
El que olvida esto , es que se olvida también a sí mismo y deja de sentirse humano.
Debemos ser inteligentes y apuntar a donde tenemos que hacerlo, la raíz del problema y esto lo han generado los caciques occidentales planteándose en lugares que nunca fueron suyos.
África, por poner un ejemplo.
Jesús Antonio Fernández Olmedo