Imagino que usted me lee porque quiere aprender algo, porque quiere ver otro punto de vista. No me lee para que le diga que sus ideas son totalmente ciertas. Ni sé si son las mías…
- Escribir es un oficio de riesgo. Dirá usted, existen muchos oficios de riesgo. Quizás todos. En todos de la noche a la mañana puede cambiar tu realidad vivencial y existencial y la de tu familia. Desde los inversores a los taxistas a los agricultores, a los vendedores, a…
Escribir es un oficio de riesgo. Si redactas libros posiblemente nadie los lean. Dicen que hay actualmente un millón de escritores que redactan textos. Si escribes en periódicos siempre habrá un grupo social que lo que hayas puesto con palabras e ideas o imágenes no les gusta/e. O, incluso estando de acuerdo, dirán que ese matiz no les gusta que tiene que ser como ellos piensan. No lo dicen, pero lo piensan. Dejan de leerte o escriben cartas al director del periódico. Te baja la audiencia y quizás los promotores de esa cabecera, empiecen a pensar en rescindirte el contrato, claro está quién lo tenga…
Una vez un articulista le expresó a un lector/a que se quejaba de que ese matiz o matización de un tema concreto, da lo mismo cual, puede ser de los caramelos en Navidades o de la Política Internacional. Indicaba que no estaba de acuerdo. Y, entonces ese columnista con muchas mañanas levantadas para batir el cobre de la vida diario. Le expresó si usted ya sabe la solución ante esta cuestión, no debe de leer periódicos, ni leer a este escribano o escribiente.
Me acuerdo aquello, no diré el nombre, que le preguntaron a un político de Alto Nivel de hace unas décadas –de aquel que se decía que el Estado estaba en su cabeza, o el Estado cabía en su cabeza, o algo similar-. Que alguien le dijo leerá muchos libros de su ideología sociopolítica, y, aquel político y escritor y profesor universitario, contestó más o menos: “No leo de los míos, sino leo de los otros, porque de los míos ya me conozco las ideas, de los otros no totalmente…”. Creo que sería o podría ser un gran ejemplo, para los lectores y para los escritores. (Dicho escritor-político-profesor según los datos publicó 88 libros independientes, aunque sin contar prólogos, recensiones, antologías, artículos académicos y periodísticos, etc.).
Si este consejo se siguiese, creo que los polígrafos tendríamos más libertad de redactar textos. Porque existe una enorme “censura social”. Esta es la realidad. Censura social sobre todos los oficios de la cultura, da lo mismo sea humorista gráfico que escritor literario de periódicos. Existe esta es la realidad y lo real. Y, en provincias aún más…
Escribir hoy, incluso en las democracias es un oficio de riesgo. Esta es la realidad. Y, usted lector debe saberlo. Porque todos los escritores se autocensuran más de lo que dicen. Incluido el que tiene frente a sus ojos. Desde luego así sucede: si el que ara campos de palabras e ideas y argumentos, observa la realidad lo más que pueda, piensa la realidad lo más que pueda, y, se informa y lee lo más que pueda…
La audiencia lectora de periódicos se hace un flaco favor a sí misma, si sólo lee a los que les gusta, a los espejos que le hablan lo que quieren oír. Es un ejemplo más, de que los pequeños emperadores-ciudadanos están medio desnudos, pero nadie se atreve a decírselo…
- En una ciudad importante y esencial de nuestra geografía. No diré cual. Pero me dicen que en estos días o semanas… los hoteles apenas tienen plazas.
Y, que el precio es muy elevado. Al no decir ciudad, al no decir precios, al no decir categorías, al no decir escasez. Usted se quedará mirando el silencio de la pared. Pero creo que tiene que ser así. Compruebe usted. Compruebe usted el precio de hoteles en las grandes ciudades de esta Península Ibérica…
Alguien, expresó me cuesta igual irme tres días a una ciudad, gran ciudad de truismo al extranjero, que una noche en un hotel de una gran ciudad, ciudad muy grande de esta Celtiberia de siglos.
Compruebe usted la información, puede mirar por suavidad o por gusto o por curiosidad. Y, la pregunta es siempre la misma pero con colores diversos. Si esa ciudad quiere disponer de turismo y turismo de ocio y turismo cultural. Se supone que tendrá que bajar y reducir los precios.
No puede ser que una persona tenga que trasladarse a otra ciudad a cien kilómetros para poder encontrar un hotel digno y decente con un precio decente. Irse por la tarde, arribar a ella, digamos a cien mil metros, pernoctar y volver por la mañana al día siguiente al tajo. No por turismo en esta ocasión, me decían o decían en una conversación en un bar tomando el café o los churros. Sino por cuestiones hospitalarias.
Supongo que habrá que hacer más hoteles en dichas ciudades. Por muchas razones. Por diversas causas y cosas… ¿Qué sucede…? ¡Lo ignoro…! ¡Pero siempre pienso que los expertos en estos temas y los que están en este sector social y económico saben las causas, pero me parece que nunca escriben en periódicos…!
No olvidemos que se viaja por muchas razones. No, no siempre por descanso o por ocio o por el tour, a veces, por necesidad. A veces, por necesidad profunda y esencial y vivencial. Se viaja también para soportar el silencio del hierro de una patología. Días en los que la espada de Damocles está sobre tus ojos y cabellos y cerebro… ¡También se viaja por ello…! ¡Bien haríamos en abrir las entendederas… y, los corazones…!
Hoy, hemos hablado del oficio del escribir y de los hoteles. Con el caso segundo, se muestra lo primero. Es más, como indicábamos no me atrevo a decir la ciudad. Quizás, por aquello de obligar al lector/a que investigue y que analice. Y, si tiene soluciones las exprese… Paz y bien…
Jmm Caminero