Consciente de haber topado con su techo electoral, la ultraderecha francesa lanzó hoy una publicitada operación de cambio de nombre y de renuncia a su patriarca, Jean-Marie Le Pen, para tratar de llegar al gran número de ciudadanos que nunca la ha votados.
Adiós al Frente, término considerado demasiado belicoso, y bienvenida a la Agrupación, nueva denominación del partido que dirige Marine Le Pen y que conserva el adjetivo Nacional como seña de identidad irrenunciable. EFE