Cumplir 50 años, un momento propicio para hacer balance vital y, a menudo, entrar en crisis, será sin embargo motivo de feliz celebración para quienes participaron hace medio siglo en los Juegos Olímpicos de México, una edición única e inolvidable que se contagió del espíritu revolucionario de 1968.
El récord de Bob Beamon, el salto de Dick Fosbury, las piruetas de Vera Caslavska, las primeras manos femeninas -las de Enriqueta Basilio- que encendieron un pebetero, los puños en alto enfundados en guantes negros... aquello Juegos dejaron imágenes icónicas y momentos para la historia que trascienden el deporte y forman parte de la cultura del siglo XX. EFE