La violencia política en México, con 305 agresiones durante el actual proceso electoral, entre ellos 94 asesinatos de candidatos y autoridades, representa un retroceso de la democracia que este país busca consolidar desde el inicio del siglo.
Entre la disputa de grupos delictivos por territorio y el combate oficial contra el narcotráfico, la violencia abona un escenario en el que las facciones políticas dirimen sus conflictos, influyen o imponen candidatos. EFE