EFE | El
exparlamentario regional alemán Bernhard von Grünberg, que formó parte
de una delegación extranjera que acudió a Cataluña para el 1-O, ha
asegurado hoy que "no era observador electoral", ha afirmado
que se pagó sus gastos y ha destacado la actitud pacífica de los
votantes.
Von Grünberg, que ha testificado a petición de la
defensa del presidente de Òmnium, Jordi Cuixart, en el juicio del
"procés" con traducción consecutiva, viajó un par de días antes a
Cataluña para asistir al referéndum, donde fue testigo de lo sucedido en
varios centros electorales junto a un grupo de parlamentarios europeos
que asistió por iniciativa propia y que no es ninguno de los tres
relacionados con la presunta malversación.
El político socialdemócrata ha destacado que siempre dejó claro a
Diplocat que para él "era muy importante sufragar los costes a título
personal". "Mis viajes me los pago yo porque quiero mantener mi
independencia", ha añadido.
El objetivo de los integrantes de la delegación era ver cómo se
desarrollaba la jornada "claramente sin ser observadores electorales",
ya que una observación electoral debe realizarse bajo los parámetros de
la OSCE, y que se limitaron a asistir "sin partidismo", por su "mero
interés político y personal" en el proceso abierto entre Cataluña y
España.
Al respecto, ha destacado que "en ningún caso había una prioridad de observación o validación de la votación". Su visita no estaba motivada solo por el referéndum y ha comentado
que hablaron con todos los partidos, incluidos el PSC, Ciudadanos y cree
que también con el PP, y con el Govern, pero no con la Delegación del
Gobierno en Cataluña.
Ha explicado que ha conocido a todos los presidentes de la
Generalitat desde Jordi Pujol y que ha tenido contactos también con
Carles Puigdemont, quien sabía que él no era partidario de la
independencia y defiende un diálogo "que desgraciadamente no hubo". "Fue
un error político, pero no debo decir mi opinión personal", ha matizado
en un momento dado sin que el intérprete tradujera sus palabras después
de que el magistrado Manuel Marchena dejara claro que estaba citado
para contar lo que vio, no su valoración política.
El exparlamentario ha llegado a señalar que, en su opinión, como dijo
la Audiencia Territorial de Scheswig Holstein "y otros tribunales", no
existen los delitos de los que se acusa a los procesados y se está
"abusando de la justicia para la política" cuando estos conflictos
"deben ser resueltos democráticamente".
También habló antes del 1-O con el exconseller de Exteriores Raül
Romeva y "tuvo bastante contacto" con Carme Forcadell, quien, a su
juicio, cumplió con su deber como presidenta del Parlamento de permitir
el debate sobre el futuro de Cataluña.
El testigo ha admitido que sabía que el Tribunal Constitucional había
prohibido el referéndum, pero ha dicho que "era claramente palpable que
era una votación organizada por la propia organización civil".
Ya como testigo directo del 1-O ha destacado la serenidad de los
votantes a pesar de la "situación de intimidación y amenaza" policial y
los llamamientos a comportarse pacíficamente. "No percibí por parte de
los allí presentes una actitud violenta o agresiva, sino una admirable
situación de tranquilidad".
Aquel día, su grupo visitó varios centros electorales acompañado de un
colaborador de Diplocat que les asesoraba, si bien ha precisado que este
organismo no les facilitó ninguna lista y que actuaban con total
libertad.
Ya en el terreno, sí que ha dicho que en la escuela Ramon Llull de
Barcelona fue testigo de cómo los agentes "irrumpieron en el local
rompiendo las puertas y escalando las vallas"; mientras que en otro
centro próximo vio pelotas de goma y observó a ciudadanos "heridos" por
esos proyectiles que fueron trasladados en ambulancias. Nunca vio a
ningún policía lesionado.