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José Manuel López García
Cartas al Director
Sociedad

AGUJEROS NEGROS

Un anillo luminoso rojo y amarillo: la primera foto de un agujero negro

10-04-2019 18:13:11
Un anillo luminoso rojo y amarillo.

EFE | La imagen de un borroso anillo rojizo y amarillento con el centro negro desvelada HOY se ha convertido en un hallazgo histórico para la Humanidad y la ciencia, al tratarse de la primera fotografía obtenida de un agujero negro, uno de los fenómenos más desconocidos del Universo.

"Es un enorme logro para la humanidad, una fotografía que imaginó un hombre solo hace un siglo, en 1915: Albert Einstein", resumió al desvelar la fotografía el comisario europeo de Investigación, Ciencia e Innovación, Carlos Moedas, quien aseguró que la ciencia distinguirá entre "el tiempo antes y después de la imagen".

Presentada en Bruselas y simultáneamente en Santiago de Chile, Shanghai, Tokio, Taipei y Washington, la fotografía es en realidad un "puzzle" de varias imágenes generadas a partir de ondas de radio por el proyecto Telescopio del Horizonte de Sucesos (EHT), una red de ocho observatorios situados en distintos puntos del mundo.

Corresponde al agujero negro supermasivo ubicado en el centro de la galaxia M87, a 53,3 millones de años luz de la Tierra, al que los científicos se refieren como "estrella M87". Su nomenclatura, no obstante, podría cambiar ya que se ha propuesto llamarle Powehi, vocablo hawaiano que puede traducirse por "fuente oscura embellecida de creación permanente", si bien la última palabra la tiene la Unión Astronómica Internacional, explicaron a Efe los responsables del hallazgo.

Los agujeros negros, imaginados a inicios del siglo XX por el físico Albert Einstein y teorizados por su colega Stephen Hawking en los años setenta a partir de la radiación que emiten, son una masiva concentración de materia comprimida en un área pequeña que genera un campo gravitatorio que engulle todo lo que le rodea, incluida la luz.

Ese misterioso fenómeno astrofísico supone la última fase en la evolución de un tipo de enormes estrellas que son al menos 10 veces más grandes que el Sol. Cuando una "gigante roja" se acerca a la muerte, se repliega sobre sí misma y concentra su masa en una superficie muy pequeña, que se conoce como "enana blanca".

Si este proceso de gravedad extrema continúa, se transforma en un agujero negro, delimitado por lo que se conoce como "horizonte de sucesos", que es el punto de no retorno a partir del cual nada que sobrepase esa frontera puede escapar de su atracción y en cuyos aledaños giran aglomeraciones de gas aproximadamente en una órbita circular. "Lo que vemos en la foto es la silueta, la sombra, el perfil... es como una especie de halo.

El agujero negro atrapa luz, pero también la desvía. Todo lo que haya brillante detrás del agujero negro lo vemos en el borde, y por eso lo vemos brillante", explicó a Efe tras la presentación en Bruselas el español Eduardo Ros, coordinador del Departamento de Radio Astronomía/Interferometría de muy larga base del Instituto Max Planck de Bonn (Alemania).

El investigador zaragozano agregó que la imagen final que se aprecia es "una especie de anillo, de halo o de corona que nos enseña lo que hay delante pero también lo que hay detrás, como una especie de ojo de pez". Para ello se ha utilizado la "interferometría de muy larga base", o VLBI por sus siglas en inglés, que "proporciona la mayor resolución que existe en astronomía" y permite "observar con un detalle que es mil veces mejor que el telescopio espacial Hubble".

"El truco que hacemos para esto es que hacemos un telescopio que es tan grande como la Tierra, pero como no podemos llenar la Tierra de telescopios, utilizamos unos pocos que están distribuido en distintos puntos de la superficie, dejamos que la Tierra gire, grabamos los datos y luego los transformamos para poder obtener una imagen", añadió. Se parece al proceso que emplea el oído con la acústica, que transforma ondas en notas musicales, lo que permite apreciar la música, pero en este caso con una onda de radio y seis metros cúbicos de discos duros para generar una imagen de un agujero negro que, en este caso, gira en el sentido de las agujas de un reloj.

El histórico hallazgo es ciencia fundamental, pero el desarrollo tecnológico necesario para llegar a fotografiar un agujero negro ha permitido avanzar en muchas otras áreas como la geolocalización o la medicina. "Hemos transformado un concepto matemático, algo que se explica con fórmulas en una pizarra, en un objeto físico que se puede observar", resumió el profesor de Astrofísica de la Universidad Goethe de Fráncfort Luciano Rezolla.

El satélite orbitador TGO.

El satélite orbitador TGO de la misión ExoMars no encuentra metano en Marte | Uno de los grandes objetivos de la ciencia ha sido averiguar si en Marte hay metano, un gas formado en procesos geológicos o biológicos y que, por tanto, puede ser una prueba de la existencia de vida. Hoy un estudio en Nature concluye que, en contra de lo publicado hasta ahora, en el planeta rojo no hay metano.

Para llegar a esta conclusión, los científicos se han basado en los datos recogidos por el orbitador satélite para el estudio de gases traza (TGO) de ExoMars, una misión conjunta de la Agencia Espacial Europea (ESA) y de la rusa (Roscosmos) diseñada para estudiar la composición de la atmósfera marciana. Los datos recabados por el satélite en su primer año en órbita a 400 kilómetros sobre la superficie del planeta rojo, han permitido realizar otro estudio -que también se publica hoy en Nature- y que constata que las tormentas de polvo en Marte tienen fuertes efectos sobre su atmósfera y sobre el vapor de agua, una información esencial para entender la historia del agua en ese planeta.

Para su misión científica, el TGO está equipado con dos espectrómetros de alta resolución, NOMAD y ACS, que permiten tener "una precisión altísima de la composición atmosférica de Marte" y, en especial, de los compuestos minoritarios", explica José Juan López Moreno, científico del Instituto de Astrofísica de Andalucía y coinvestigador principal del NOMAD. Estos dos instrumentos han buscado gases traza, que en total ocupan menos del uno por ciento del volumen atmosférico de Marte y cuya detección exige técnicas de medición extremadamente precisas, ya que se miden en partes por mil millones (ppbv).

Según las mediciones del TGO, cuyos instrumentos tienen "una precisión muy superior a la usada hasta ahora, globalmente, la presencia de metano en Marte está por debajo de los 0,05 ppbv y en algunos puntos incluso se queda en 0,012 ppbv, un valor extremadamente bajo que demuestra que al menos en los últimos 300 años no ha habido metano", apunta López-Moreno en declaraciones a Efe. Estos datos, sin embargo, contradicen los resultados de estudios previos como el publicado en Science en 2004 con datos de la misión europea Mars Express, que hizo una de las primeras mediciones de metano en la atmósfera marciana poco después de llegar al planeta.

En 2013, el rover de la NASA Curiosity sugirió que el nivel de metano oscilaba entre el 0,2 y 0,7 ppbv según la estación y la semana pasada un estudio publicado en Nature Geoscience con datos del espectrómetro PFS del Mars Express respaldaban las mediciones del Curiosity. Para López-Moreno y el equipo del NOMAD no hay duda: el TGO no ha hallado rastro de metano porque no lo hay. "Si no lo vemos es porque no está ahí y al menos en los últimos 300 años no ha estado. El metano no desaparece en un plazo corto".

"Inicialmente, el Curiosity no encontró metano pero después, revisaron los datos y concluyeron que sí había y lo publicaron en Science" pero para el investigador del IAA las mediciones pueden ser incorrectas. Esos datos fueron respaldados posteriormente con el PFS, que tiene "muy poca resolución espacial y espectral" y que "no podía resolver la línea del espectro de la luz porque estaba principalmente destinado a hacer otro tipo de mediciones pero no específicamente para estudiar la presencia de compuestos muy minoritarios como el gas metano".

El TGO, sin embargo, cuenta con dos instrumentos muy avanzados que tienen una sensibilidad muy superior a la del PFS y aunque reconoce que es "un tema tremendamente controvertido", para López-Moreno no hay duda: en Marte, al menos en los últimos 300 años, no ha podido haber metano y si hace 15 años estaba ahí, "allí debería seguir porque tarda unos 350 años en desaparecer". "Habría que desarrollar una nueva físico-química atmosférica para poder poner en acuerdo las observaciones realizadas hasta ahora", concluye.

Por otra parte, las medidas de alta resolución de NOMAD y ACS han registrado el impacto de una tormenta de polvo en la atmósfera de Marte, un evento que puede durar meses, alterar la distribución del vapor de agua y cambiar potencialmente el clima del planeta. Ambos instrumentos han tomado medidas de la distribución vertical (desde la superficie hasta una altura de 80 km) el vapor de agua, el polvo y el HDO o "agua semipesada" (agua que contiene una cantidad superior a la normal del isótopo de hidrógeno deuterio).

Sus mediciones revelan que durante la tormenta, que comenzó el 30 de mayo de 2018, la abundancia de agua y HDO aumentó rápidamente. Los investigadores sugieren que esto puede ser el resultado del aumento de la temperatura durante la tormenta, lo que causó una circulación atmosférica más fuerte y previno la formación de nubes de hielo, que pueden limitar el vapor de agua a altitudes más bajas.

Los hallazgos revelan el rápido impacto de las tormentas de polvo en el ambiente marciano. "Estas mediciones son fundamentales para entender la evolución de Marte desde un clima cálido y húmedo en el pasado remoto hasta el actual clima seco y frío", detalla el investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía y coautor del trabajo, Francisco González-Galindo.





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