EFE | La
confusión sobre los servicios mínimos y el desabastecimiento de la
mayoría de las gasolineras han marcado el primer día de "crisis
energética" decretada en Portugal, donde la huelga de transportistas de
combustible ha trastocado los planes de conductores, aviones e incluso
taxis y autobuses.
Las colas de más de media hora para repostar
los vehículos se han repetido desde primera hora en el país, y a
alrededor del mediodía más de 2.700 del total de 3.068 estaciones
disponibles presentaban falta de gasóleo, gasolina o ambos. El combustible más afectado ha sido el gasóleo, del que no se tiene
ninguna reserva en 1.500 estaciones de servicio de todo el país. Ante la situación, varios portugueses han optado por cruzar la
frontera y cargar el tanque en la vecina España para garantizar que no
tendrán problemas en sus desplazamientos de Semana Santa.
"Tengo un viaje grande el fin de semana y no quise arriesgarme (...).
Hago 240 kilómetros más -120 en cada trayecto-, pero me quedo
tranquilo", dijo Mário Tereno al periódico luso "Diário de Notícias" en
una gasolinera en la provincia española de Badajoz.
El paro vive este miércoles su tercera jornada consecutiva y la
primera bajo la alerta por crisis energética, una medida decretada la
noche de este martes por el Gobierno para tratar de paliar los efectos
de la huelga, que ya complicó el martes la actividad de los aeropuertos
de Lisboa y Faro (sur) y el tráfico en las carreteras.
La alerta permite movilizar a militares y fuerzas de seguridad para
garantizar el abastecimiento de combustible y obliga a los conductores
de vehículos pesados a ayudar con el transporte de carburantes si fuese
solicitado por las autoridades.
Además, da prioridad a las fuerzas de emergencia y seguridad a la hora de repostar.
Junto a estas medidas, previamente el Ejecutivo había aprobado la
llamada "requisición civil", un instrumento legal que permite blindar
unas operaciones mínimas para garantizar el funcionamiento de los
servicios esenciales.
Los mínimos establecidos fueron un abastecimiento normal para
hospitales, bases aéreas, bomberos, puertos y aeropuertos, en tanto que
se satisfaría hasta un 40 % la demanda de gasolineras, aunque solo en el
área metropolitana de Lisboa y Oporto.
Sin embargo, el Gobierno del socialista António Costa no descarta
extender esos servicios mínimos al resto del país, según avanzó hoy
durante un tenso debate parlamentario marcado por la crisis energética.
A la espera de que esa ampliación sea oficial, se ha extendido la
confusión sobre los servicios mínimos que hoy debían regir en Lisboa y
Oporto, sobre todo después de que la Asociación Portuguesa de Empresas
Petrolíferas (Apetro) haya denunciado que no se está suministrando lo
prometido en las estaciones de servicio.
"No están saliendo vehículos de las instalaciones de almacenaje para
satisfacer ese 40 % en Lisboa y la región de Oporto", declaró a Efe João
Reis, de Apetro, quien aseguró que la situación "comienza a agravarse
de forma complicada".
No fue hasta alrededor de la 13.00 hora local (12.00 GMT) cuando los
primeros siete camiones cisterna de abastecimiento iniciaron su labor;
para entonces se contaban por centenares los vehículos que hacían fila
en las gasolineras y varias estaciones de servicio de autopistas
empezaban a advertir de que no tenían reservas.
También ha generado dudas el prometido abastecimiento de los
aeropuertos, puesto que al menos dieciséis aviones con salida de Lisboa y
Faro han aterrizado este miércoles en el aeródromo de la ciudad
española de Sevilla para cargar carburante.
La ANA, empresa gestora de los aeropuertos lusos, indicó en un
comunicado que trabaja "en un plan de recuperación" una vez se
restablezca el abastecimiento normal. Mientras, los transportes públicos también empiezan a verse
afectados, con empresas de autobuses del sur de Lisboa reduciendo sus
rutas para ahorrar combustible y taxis paralizados en la sureña región
del Algarve.
La huelga, que arrancó el lunes y se prolongará por tiempo
indefinido, está convocada por el Sindicato Nacional de Transportistas
de Mercancías Peligrosas, que exige que se cree una categoría
profesional específica para estos trabajadores.
Tratan con ello de mejorar sus condiciones salariales, algo con lo
que discrepa la patronal Asociación Nacional de Transportadores Viales
de Mercancías (Antram).
Para el primer ministro, es "un conflicto entre entidades privadas,
entre empresas privadas y conductores", aunque el presidente de
Portugal, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, ha subrayado hoy que,
aunque el conflicto sea entre privados, "está en cuestión el interés
público".