EFE | Los
billetes de 20 y 50 euros son los más falsificados, ya que representan
el 80 % de todos los billetes falsos detectados en los países de la
moneda única, que en conjunto sumaron 262.000, sólo un 0,001 % de todos
los que circulan.
Según datos del Banco Central Europeo (BCE) difundidos por el Banco de
España, el número de billetes falsos detectados en los países de la zona
euro cayó un 13 % respecto al semestre anterior y un 28 % en relación
con el segundo semestre de 2017. Con todo, la posibilidad de recibir un billete falso es remota,
puesto que los detectados sólo representan el 0,001 % de los 22.600
millones de billetes legítimos en circulación.
En 2018 el Banco de España examinó, mediante sistemas automáticos, la
autenticidad y el estado de uso de aproximadamente 3.500 millones de
billetes, un tercio de los cuales fueron retirados de la circulación y
destruidos. El Banco de España no vuelve a poner en circulación billetes con
rasgaduras, rotos, sucios, deteriorados, pintados o que hayan perdido
alguna de sus características iniciales.
El Centro Nacional de Análisis (CNA) es el encargado de la recepción
de todos los billetes en euros presuntamente falsos encontrados en
España, los estudia y cataloga y después los pasa a la Brigada de
Investigación del Banco de España, que depende de la Policía Nacional.
El Centro Nacional de Análisis de Moneda (CNAM) hace tareas similares en
relación con las monedas falsas.
Tras estas operaciones, el CNA envía al Centro de Análisis de
Falsificaciones del Banco Central Europeo (BCE) los datos estadísticos y
técnicos de los billetes y monedas falsos recibidos.
Los responsables del CNA mantienen contacto permanente con los
expertos en falsificación del Eurosistema (el Centro de Análisis de
Falsificaciones en Fráncfort y otros CNA en Europa) y de otros bancos
centrales nacionales europeos y americanos. Los billetes que el Banco de España retira de la circulación por mal
estado se destruyen en partículas milimétricas, de imposible
reconstrucción, y se compactan en briquetas, que luego son retiradas por
gestores de residuos privados o municipales.