EFE | Diecisiete
años como director del Instituto Cervantes en varios países de Asia y
África han sido suficientes para entender que España es un país
"magnífico" pero también para verlo "empeorar" y "calibrar los daños"
que padece, según el candidato al Congreso de Cs por Segovia, Eduardo
Calvo.
A la misión de promocionar la enseñanza de la lengua y la
cultura española e hispanoamericana se ha dedicado Calvo durante los
últimos años de su trayectoria profesional en Argel, Beirut, Manila, El
Cairo y Alejandría, y en Tánger. De hecho, todavía hoy es el director del Instituto
Cervantes de Tánger porque disfruta del permiso de 15 días que estipula
la ley para la campaña electoral, según ha explicado en una entrevista
con la agencia EFE.
Eduardo Calvo (Madrid, 1949)
reconoce que su actual cargo no es compatible con el que pretende ocupar
tras las elecciones del 28 de abril, el de diputado nacional. Sin
embargo, después de casi dos décadas alejado de su país, su intención
era volver, por lo que ve esta etapa como una "oportunidad". Fue
hace tan solo unas semanas cuando recibió una llamada de la Ejecutiva
de Cs para proponerle que encabezara la lista al Congreso por Segovia y,
aunque no se lo esperaba, aceptó el reto tras mirar a España con la
perspectiva que aporta la distancia y entender "los riesgos" a los que
se enfrenta.
Calvo ya estuvo vinculado a la política
durante su juventud. Recuerda que en 1967 ingresó en el Partido
Comunista de España (PCE), y también durante el franquismo formó parte
de la Liga Comunista Revolucionaria.De hecho, el
sentimiento que entonces le empujó a militar es "semejante" al que ahora
le ha llevado a sumarse a Cs: la "excepcionalidad" del momento
político, asegura.
Esos años, "si querías oponerte y
organizarte contra la dictadura de Franco solo estaba el comunismo" y en
la actualidad "si quieres defender la unidad, limpiar la corrupción y
formular una España de futuro y abierta, solo tienes a Cs", sentencia. A
su juicio, Cs no es un partido revolucionario "de salón o de boquilla",
sino que es "profundamente transformador" y "reformista", hasta el
punto de que defiende que "no está para hacer vieja y baja política",
sino que ha llegado para "hacer justicia".
Según
confiesa, el detonante para plantearse regresar a la política comenzó
con la segunda legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, que fue "muy
alarmante" ya que la crisis económica "destrozó" a gran parte de las
familias, seguida de la que ha calificado como "inoperancia completa"
del Gobierno de Rajoy. Calvo tiene claro que los
problemas y los riesgos a los que se ha enfrentado como director de
varias sede del Instituto Cervantes son muy diferentes a los que
abordará si los ciudadanos le otorgan su confianza.
La
secesión, la corrupción y el clientelismo son algunos de los problemas
más destacados a los que, en su opinión, se enfrenta España. El
terrorismo es otra de las cuestiones que hay que abordar, en especial,
desde la Unión Europea que, según Calvo, "no está preparada" y "no tiene
la capacidad militar conjunta necesaria" para abordar un hipotético
problema de terrorismo como el de la Primavera Árabe y el Estado
Islámico.
A su juicio, para combatirlo es necesario
que España trabaje con los países europeos, pero también con Marruecos,
Túnez o Argelia y anima a prestar atención a Libia, un "pozo sin fin" en
el que crecen todo tipo de mafias y reina el "caos absoluto".