EFE | El
faro de n'Ensiola, en la isla de Cabrera, cumplirá en 2020 150 años
como guía de navegantes y como testigo del triunfo de la conservación
frente a los intereses especulativos que han acechado a este enclave
balear, hoy el mayor parque nacional de España y único que posee en el
Mediterráneo.
El pasado febrero, el Consejo de Ministros aprobó
ampliar la superficie amparada bajo la máxima figura de protección desde
las 10.021 hasta las 90.800 hectáreas, lo que también convirtió al
Archipiélago de Cabrera en el segundo mayor parque nacional
marítimo-terrestre del Mediterráneo occidental. La historia de este espacio lleva asociados hitos de
conservación, como el que en 1991 se le incluyera en la Red de Parques
Nacionales, y el faro de n'Ensiola, construido 45 años después de que
Cabrera fuera despejada de prisioneros franceses de la Guerra de la
Independencia, ha acompañado cada uno de sus episodios.
Gestionado
por la Autoridad Portuaria de Baleares, el faro se terminó de construir
en 1868, pero no se pudo utilizar hasta dos años después, cuando se
instaló la óptica, que, con un alcance de 20 millas náuticas, se
convirtió en referencia para los navegantes en una ruta crucial entre
Mallorca e Ibiza.Pero además, Cabrera fue "lugar
obligado de abastecimiento y refugio para los barcos que viajaban desde
la Bética a Italia, ya que la isla posee el segundo puerto más seguro de
Baleares -por detrás de Mahón- y dispone de agua potable", explica a
EFE verde la directora del parque nacional, Francesca López.
Sin
embargo, la permanencia en Cabrera era "casi de subsistencia, con
recursos muy limitados y una agricultura pobre que debía ser
complementada con la pesca, de ahí que nunca haya tenido una población
estable durante mucho tiempo", subraya la directora. "El
momento en que más poblada estuvo la isla fue entre 1809 y 1814, cuando
unos 12.000 soldados napoleónicos que perdieron la guerra en Bailén
fueron confinados en el que se considera el primer campo de
concentración de la época moderna, con cerca de 5.000 de manera
simultánea", relata.
Después, hubo familias que
dependían de la agricultura y la pesca hasta que en 1916, durante la
Primera Guerra Mundial, fueron avistados submarinos alemanes cerca de
Cabrera y el Ministerio de la Guerra expropió la isla a los propietarios
de entonces, la familia Feliu. Para Francesca López,
el hecho de que sea de propiedad militar, "aunque en los 80 tuvo sus
puntos negros para la biodiversidad de las islas con las maniobras
militares, le ha protegido de otra amenaza propia del Mediterráneo, la
especulación urbanística y los usos turísticos descontrolados".
Por
eso, la historia de la isla de Cabrera, situada al sur de Mallorca y la
mayor del archipiélago del mismo nombre, está marcada también por
episodios en que "la conservación se ha ido abriendo camino", y el faro
de n'Ensiola, habitado hasta 1971 y automatizado desde entonces, ha sido
testigo de ellos, incide la directora. La ampliación
del parque nacional del Archipiélago de Cabrera a aguas abiertas y cotas
superiores a los 2.000 metros de profundidad convierte a este espacio
protegido en el segundo marino de mayor superficie del Mediterráneo
occidental, por detrás de
Alonissos-Espóradas, en Grecia, con 160.000
hectáreas.
Sus 19 islas -dos mayores y 17 islotes-
albergan especies de fauna y flora endémicas y "son un laboratorio de
evolución", como en el caso de la lagartija balear, "desaparecida en
otros lugares de Baleares y que aquí se ha mantenido", explica Francesca
López. Otro de sus principales valores son sus fondos
rocosos y coralinos, "favorecidos por la luz del sol que atraviesa sus
aguas cristalinas", las praderas de posidonia y ahora también los
corales profundos y las áreas pelágicas de paso o reproducción de
cetáceos y grandes peces migradores.
Para la
directora, la ampliación del parque debe servir para "preservar para las
generaciones futuras este color, esta textura y esta atmósfera como
eran prácticamente en su origen, con sus hábitats y sus equilibrios, con
la esperanza de que el faro de n'Ensiola sea testigo de nuevos éxitos
de conservación".