EFE | El Museo del Prado, galardonado este martes con el Premio Princesa
de Asturias de Comunicación y Humanidades 2019, se ubica en un edificio
diseñado en 1785 por Juan de Villanueva como Gabinete de Ciencias
Naturales, que hoy en día es la mayor pinacoteca española.
La orden para su construcción llegó de Carlos III, aunque, no
obstante, el destino final del edificio como museo no estuvo claro hasta
que su nieto, Fernando VII, impulsado por su esposa, la reina María
Isabel de Braganza, tomó la decisión de crear un Real Museo de Pinturas y
Esculturas.
Este Real Museo pronto pasaría a denominarse Museo Nacional de
Pintura y Escultura y posteriormente Museo Nacional del Prado y se abrió
por primera vez al público en noviembre 1819. Se cumple así este año su
bicentenario como museo.
Ubicado en el paseo madrileño que lleva su nombre, hoy en día es la
pinacoteca más importante de España y una de las más reconocidas del
mundo. El edificio del Museo del Prado fue construido como parte de una
ambiciosa empresa que tenía por objeto la reforma urbana de Madrid en
tiempos de Carlos III. Entre los primeros arquitectos encargados de los
trabajos de la zona denominada Prado de San Jerónimo estaban José
Hermosilla y Ventura Rodríguez, hasta que en 1785 el rey encargó a
Villanueva un proyecto para la realización del Gabinete de Ciencias
Naturales.
Sin embargo, las obras se paralizaron durante el levantamiento
popular contra la ocupación francesa y la subsiguiente guerra de la
Independencia, que convirtieron el edificio en cuartel para la
caballería de las tropas del general Bonaparte. Fernando VII ordenó en 1818 la reconstrucción del edificio y, a
instancias de su esposa, tomó la decisión de destinarlo a la creación de
un Real Museo de Pinturas y Esculturas bajo el asesoramiento del pintor
Vicente López, con la selección de diversas obras pictóricas que dieron
origen a la formación de la pinacoteca.
El Real Museo de Pintura, denominado así por pertenecer sus bienes a
la realeza y no a la Corona, abrió sus puertas al público el 19 de
noviembre de 1819 como Museo Nacional del Prado con un catálogo de 311
pinturas de la escuela española (de un total de 1.520 que poseía)
dispuestas en tres salas.
Después, el museo ha ido enriqueciéndose con obras no sólo
procedentes de los palacios reales de Madrid, El Escorial, Aranjuez y La
Granja, sino de las escuelas de pintura alemana, francesa e italiana,
hasta el punto de que ya en 1840 fue calificado por los visitantes como
uno de los mejores de Europa.
Las Colecciones Reales, origen de la colección Museo del Prado,
comenzaron en el siglo XVI en tiempos de Carlos V y fueron enriquecidas
con el paso de los siguientes reyes. Así, se fueron incorporando obras como "El jardín de las Delicias",
de El Bosco; "El caballero con la mano en el pecho", de El Greco; "El
tránsito de la Virgen", de Mantegna; "La Sagrada Familia", de Rafael;
"Carlos V a caballo en Mühlberg", de Tiziano; "El Lavatorio", de
Tintoretto; "Autorretrato", de Durero; "Las Meninas", de Velázquez; "Las
tres Gracias", de Rubens, o "La familia de Carlos IV", de Goya.
Del Museo de la Trinidad llegaron importantes pinturas de Berruguete o
de El Greco y del antiguo Museo de Arte Moderno proceden gran parte de
las obras del XIX, de Madrazo, Vicente López, Rosales o Sorolla. Las Pinturas Negras de Goya llegaron gracias a la donación del Barón Emile d'Erlanger.
Desde su fundación, han llegado al Prado algo más de 2.300 pinturas y
numerosas esculturas, estampas, dibujos y piezas decorativas en su
mayoría procedentes de donaciones, legados o compras, que han
enriquecido sus colecciones. Tanto la colección como el número de visitantes del Prado se han
incrementado de manera exponencial a lo largo del siglo XX, por lo que
el Museo ha tenido que ir acometiendo sucesivas ampliaciones en su sede
histórica hasta agotar totalmente las posibilidades de intervención
sobre este edificio.
Por eso, se acometió una ampliación mediante una solución
arquitectónica situada junto a la fachada posterior, diseñada por el
arquitecto Rafael Moneo, que el 30 de octubre de 2007 inauguraron los
reyes de España. Desde abril de 2017 Miguel Falomir, hasta entonces conservador jefe
de la pintura italiana, dirige el Museo del Prado, tras la dimisión del
anterior director, Miguel Zugaza.
En el siglo XIX, los directores del museo fueron pintores como José
de Madrazo, Juan Antonio de Ribera, Federico de Madrazo, o Antonio
Gisbert, bajo cuya dirección se nacionalizó el museo. También lo fueron Aureliano de Beruete, Álvarez de Sotomayor, Pérez
de Ayala, Sánchez Cantón o el pintor Pablo Picasso, que fue nombrado en
1936, pero no llegó a tomar posesión del cargo debido a la guerra civil
española, período durante el cual el museo estuvo cerrado.
Durante esa contienda los cuadros más importantes se protegieron en el Museo de Ginebra y al acabar, regresaron al Prado.
El Museo del Prado cuenta con un campus integrado por cuatro
edificios: el edificio Villanueva, matriz de la pinacoteca; el Casón del
Buen Retiro, incorporado en 1971; el Salón de los Reinos que albergó el
Museo del Ejército hasta 2009, y el claustro y atrio de los Jerónimos
desde 2007.