EFE | La
Fiscalía ha mantenido las penas de prisión contra los 12 líderes
soberanistas al considerar acreditada la rebelión con la malversación y
ha pedido que si son condenados no se les aplique el tercer grado hasta
cumplir la mitad de la pena, lo que impediría a la Generalitat aplicar
beneficios antes de tiempo.
16 semanas después de comenzar el juicio del "procés" y una vez
practicada toda la prueba, el tribunal ha escuchado esta tarde las
conclusiones definitivas que han elevado acusaciones y defensas. No ha habido sorpresas. Como ya se había anunciado
previamente, la Fiscalía no se ha movido un ápice de las conclusiones
provisionales al entender que no hay razón para modificar ni los delitos
ni las penas de prisión, que se mantienen invariables.
Pide así 25 años de prisión para Oriol Junqueras por rebelión agravada
por malversación como líder del "procés" y 16 años para cada uno de los
exconsellers presos por los mismos delitos, Jordi Turull, Josep Rull,
Joaquim Forn, Raül Romeva y Dolors Bassa. A los
Jordis y la expresidenta del Parlament Carme Forcadell -también
encarcelados- solicita 17 años por rebelión, penas más elevadas que los
exconsejeros presos al considerarles promotores; mientras que para los
exconsellers Carles Mundó, Meritxell Borràs y Santi Vila plantea 7 años
por malversación y desobediencia.
Tampoco ha variado su posición la Abogacía del Estado
que acusa por sedición, malversación y desobediencia. Las penas quedan
igual. 12 años para Junqueras por sedición y
malversación; 11 años y medio para Turull, Forn, Rull, Romeva y Bassa
por los mismo delitos; 10 para Forcadell y 8 para los Jordis por
sedición; y 7 años para Vila, Mundó y Borràs por malversación y
desobediencia.
Mientras la acusación popular que
ejerce Vox ha retirado a Santi Vila la acusación de organización
criminal y malversación y tan solo lo acusa de desobediencia, que no
conlleva pena de prisión sino de inhabilitación. Con el resto de
acusados no hay cambios. En un plano más técnico pero
no menos importante, la Fiscalía ha pedido al tribunal que aplique el
artículo 36.2 del Código Penal para que en caso ser condenados no
obtengan el tercer grado hasta cumplir al menos la mitad de la pena, lo
que impediría a la Generalitat de Cataluña -donde cumplirían la condena
al tener competencias en materia penitenciaria- excarcelarlos o aplicar
beneficios penitenciarios antes de tiempo.
Todo ello
viene recogido en su escrito de conclusiones finales, que deberá exponer
el próximo martes junto al resto de acusaciones, en el que para
reforzar la rebelión, añade la mención al clima "claramente
insurrecional" que se vivió en Cataluña del 19 de septiembre al 27 de
octubre. Y de manera destacada da credibilidad a la
versión de la Prefectura de Mossos sobre la reunión con Puigdemont,
Junqueras y Forn del 28 de septiembre de 2017 al considerar que les
advirtieron de que "era altamente probable que se produjeran situaciones
violentas" ya que se esperaba una "enorme movilización", que podría
propiciar "choques y enfrentamientos" con la policía, que tenía el
mandato judicial de impedir la celebración del referéndum, de manera que
pidieron que desconvocara la votación.
Llegado este
punto, recoge lo que dijeron algunos comisarios sobre la respuesta del
expresident: "si el 1-O había violencia declararía la independencia".
Está por ver el impacto que puede tener esta tesis en la acusación del
Ministerio Público contra la cúpula policial del "procés" en la
Audiencia Nacional. Como era de esperar, las defensas
se han ratificado también en la libre absolución de los acusados al
considerar que no han cometido delito y que no hubo violencia ni
actuación que ampare ni la rebelión ni la sedición.
Tan solo han introducido un matiz por el cual plantean de manera
subsidiaria y alternativa la eximente prevista en el artículo 20.7 del
Código Penal, que establece que estará exento de responsabilidad
criminal "el que obre en cumplimiento de un deber o en el ejercicio
legítimo de un derecho, oficio o cargo". Aunque las
conclusiones de las partes han sido las que se han llevado el
protagonismo, en realidad la jornada ha estado centrada en los
centenares de vídeos de las defensas.
De su mano se
han visto a algunos ciudadanos heridos, varias patadas de agentes a
votantes -la más famosa la del instituto Pau Claris de Barcelona- o el
uso de defensas por encima de la cabeza. Pero también a los agentes
sacar uno a uno a los votantes, pese a su resistencia, para abrirse paso
hacia los colegios. Aparte de votantes con las manos
en alto y gritando 'Som gent de pau' ('somos gente de paz') entre
insultos a los agentes, también se ha visto a policías gritando 'a por
ellos' en un autobús, multitud de imágenes de Sànchez negociando en la
consellería de Economía el 20-S, así como la rueda de prensa de
Puigdemont el 26-O, cuando pese a que estaba previsto que convocase
elecciones, abrió las puertas a la DUI.
Quien más ha
destacado ha sido Xavier Melero, letrado de Forn, que ha renunciado a
proyectar imágenes del 20-S o del 1-O para enseñar a la Sala lo que, a
su juicio, son manifestaciones violentas con ejemplos como el asedio al
Parlament del 2011 o el Rodea el Congreso de 2012.